COLABORADOR

El profesional universal

La profesión de los abogados siempre se ha caracterizado en algunas dificultades concretas

OPINIÓN

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Enrique Quiroz Acosta/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México/Foto: Especial

Las profesiones son uno de los aspectos de la vida contemporánea que han distinguido la propia evolución de las civilizaciones. 

La profesión de los abogados siempre se ha caracterizado en algunas dificultades concretas. Es muy claro, por ejemplo, que cada Estado tiene uno o varios sistemas jurídicos, y que, para el ejercicio de la profesión, es menester conocer los diferentes regímenes de cada lugar. Es elemental que cuando se trata de la forma de Estado Federal, como es el caso de nuestro país, la diversidad de potestades hace aun más complejo el conocimiento de las respectivas legislaciones, no solo para su aplicación concreta, sino también respecto de la resolución de los “conflictos interprovinciales”.

En nuestra nación bastaría observar lo dispuesto en el artículo 121 Constitucional para conocer la necesidad del establecimiento de reglas muy claras que le permitan a la federación en su conjunto dar coherencia al quehacer jurídico en diversas materias a pesar de la diversidad de las legislaciones. 

Al trasladar el tema en el ámbito internacional, nos percatamos que, lo que en la academia mexicana denominamos como Derecho Internacional Privado, es una de las materias más complejas, desde luego en lo técnico, pero, además, en su despliegue práctico. 

La diversidad de corrientes jurídicas en todo el orbe es muy significativa y, precisamente, la aplicación del Derecho para los profesionales de nuestra ciencia requiere una preparación y una cultura que permita conocer diversos criterios y contar con una ubicuidad de alta envergadura.

Es cierto que durante las últimas décadas, los sistemas, romano-germánico y, por otra parte, el anglosajón, se acercan de manera considerable, con lo cual se deben “afinar” los criterios del jurista.

En el Derecho anglosajón, el cual se practica en los Estados Unidos de América, se observa que las acciones de carácter legislativo, que impacta la administración pública, cada vez son más abundantes y, por su parte, el peso del Derecho consuetudinario en la cultura anglosajona permea con mayor fuerza en legislaciones pertenecientes a la corriente romano-germánica.

Claro, los tratados internacionales son los instrumentos que muestran mayor eficacia para dar coherencia, homogeneidad y certidumbre 

en las relaciones jurídicas internacionales.

En un mundo tan interrelacionado, la trípode que debe amalgamar un abogado del mundo es la siguiente:

  1. Conocimiento específico de la legislación local (incluye en un Estado Federal la legislación de la entidad federativa);
  2. La legislación del Estado o nación con la cual se mantiene la relación jurídica y;
  3. Los Tratados Internacionales aplicables. 

Hoy se requiere de grandes abogados. Se requiere del profesional universal.

POR ENRIQUE QUIROZ ACOSTA 
ABOGADO Y COLABORADOR 

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