México y la justicia internacional

La solución pacífica de controversias es un medio para preservar la paz y la seguridad internacional

México y la justicia internacional
Alejandro Celorio Alcántara / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Hoy se celebra la final de las Rondas Nacionales del concurso de derecho internacional “Philip C. Jessup Law Moot Court Competition 2021”, en el que participaron 16 equipos representando a escuelas de derecho de universidades públicas y privadas de todo México.

Este concurso de derecho internacional, el más antiguo y con mayor prestigio en el mundo, se celebra anualmente desde 1960. A nivel global, cuenta cada año con la participación de, aproximadamente, 700 equipos que representan a 100 diferentes países y jurisdicciones.

El concurso consiste en la simulación de una disputa entre dos países ficticios ante la Corte Internacional de Justicia. En esta edición, la disputa se refiere a una pandemia global, las obligaciones y respuestas de los Estados con respecto al brote. También involucrará cuestiones de jurisdicción de la Corte, asilo político y la responsabilidad del Estado por la explosión de una aeronave.

Tanto en las Rondas Nacionales, como en las Rondas Globales, los equipos presentan argumentos escritos y orales ante paneles de jueces, en representación del país ficticio que les corresponde representar. Hay que destacar que la competencia se lleva a cabo enteramente en inglés por ser, junto al francés, idioma oficial en el que se desarrollan los procedimientos ante la Corte Internacional de Justicia.

Siguiendo lo que ha sido una tradición por siete años, la Consultoría Jurídica de la SRE apoyó la celebración de las Rondas Nacionales de esta competencia. En esta edición, el formato es completamente virtual, como lo serán las Rondas Globales.

En coordinación con la administradora nacional del “Jessup”, Liliana Oliva, brillante abogada del Servicio Exterior Mexicano, se enviaron cartas de invitación a más de 120 universidades de todo el país y se contactaron a posibles jueces entre personas involucradas en la práctica del Derecho Internacional o que desempeñan funciones en la Cancillería o en las representaciones de México en el exterior.

En la final de las Rondas Nacionales, el panel de jueces estará integrado por la embajadora Socorro Flores Liera, jueza electa de la Corte Penal Internacional; el embajador Joel Hernández García, presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y por el embajador Juan Manuel Gómez Robledo, miembro de la Comisión de Derecho Internacional (CDI) de las Naciones Unidas. Un panel extraordinario con juristas mexicanos, todos ellos miembros de carrera del Servicio Exterior Mexicano, reconocidos mundialmente en el ámbito del derecho internacional. Su participación en el cierre de la fase nacional de la competencia inspira y sirve de modelo para los estudiantes que participaron en esta competencia y para quienes tuvimos el gusto de contribuir en su organización.

Este concurso ha sido un semillero importante para formar e identificar a quienes serán las y los próximos especialistas en derecho internacional. Ya sea que desarrollen su práctica en el sector privado, organismos internacionales o se sumen a quienes tenemos el honor de defender los intereses del Estado mexicano en el ámbito de la justicia internacional.

La solución pacífica de controversias es un medio para preservar la paz y la seguridad internacional que le permite a los Estados dirimir controversias en el marco del derecho internacional, sin recurrir a otros medios, como la amenaza o el uso de la fuerza. Resolver las diferencias entre Estados por este medio está contemplado como uno de los propósitos de la ONU, contenidos en el artículo 1º de su Carta, y está consagrado en la Constitución Mexicana como uno de los principios de política exterior.

“El Jessup”, con su caso y Estados ficticios, permite recordar cómo la justicia internacional no es sólo un concepto al que debemos aspirar como humanidad, sino una herramienta para que los Estados, sin importar el peso político de su contraparte, puedan exigir el cumplimiento de obligaciones internacionales en un pie de igualdad ante un tribunal.

 El resultado de un caso ante un tribunal internacional depende en mucho de la capacidad de los representantes legales. El mejor ejemplo para México es el caso Avena, en el que se logró en 2004, un fallo de la Corte Internacional de Justicia contra Estados Unidos por no ofrecer acceso consular a 51 mexicanos sentenciados a muerte en ese país.

La calidad de los equipos participantes en esta edición del Jessup confirma que México mantendrá hoy, y en el futuro, su activa participación y prestigio en el ámbito de la justicia internacional.

La Cancillería seguirá promoviendo la enseñanza del Derecho Internacional y ofreciendo oportunidades para que más universidades participen en las próximas ediciones.

Mucho éxito a quienes representarán a México en las rondas globales de esta competencia.

POR ALEJANDRO CELORIO ALCÁNTARA 

 

avh 


Compartir