¿Se puede confiar en Rusia?

Si pudiera elegir entre Sputnik V y cualquier otra vacuna disponible hoy en el mercado, descartaría la rusa

¿Se puede confiar en Rusia?
Beata Wojna/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

No hay confianza en Rusia. Es probablemente la principal causa de los cuestionamientos a los que en las últimas semanas está expuesta la vacuna Sputnik V. Si a eso añadimos la falta de transparencia de los rusos en el manejo de la información sobre este desarrollo, no ha de sorprender que el anuncio de la compra de 12 millones de dosis de esta vacuna en México ha generado enormes debates en torno a la decisión del gobierno de usarlas para inocular a los adultos mayores.

Frente a la polémica, hasta la Embajada de Rusia en México, normalmente muy silenciosa en su cuenta de Twitter, ha iniciado una campaña de “desmentir las críticas infundadas contra la vacuna”.

A raíz de eso, los senadores de la Comisión de Salud del grupo de Morena, emitieron el viernes un comunicado con el pronunciamiento de la Embajada de Rusia para “difundir información que contribuya a generar certeza en la población mexicana respecto a la vacuna rusa Sputnik V” y “ofrecer disculpa a esta instancia diplomática por la falsa y lamentable información que se ha difundido recientemente por diversos personajes y medios de comunicación”.

Por una parte, resulta sintomático que ninguna fuerza política tuvo que emitir comunicados semejantes cuando llegó la vacuna Pfizer BioNtech a México, o cuando se recibió el principio activo para la vacuna de AstraZeneca; y eso que esta última ha levantado algunas polémicas sobre su efectividad en Europa.

Por otra parte, resulta paradójico que treinta años después de la desaparición de la URSS, la Federación Rusa no ha logrado construir mecanismos de cooperación con el mundo occidental suficientemente fuertes y transparentes para que la vacuna rusa contra COVID-19 tan necesaria en tiempos de urgencia de inmunidad colectiva, no generara sospechas. Pero lo cierto es que es difícil confiar en un país que ha usado el envenenamiento con substancias radioactivas y armas químicas para eliminar a sus opositores, incluido el reciente caso de Alekséi Navalny, por no mencionar otros problemas en las relaciones entre Rusia y la comunidad internacional.

La estrategia de Rusia para Sputnik V es venderla directamente a los países que la acepten por la cercanía política entre los gobiernos. Así, la vacuna irá demostrando su eficacia en la aplicación práctica y probablemente al final recibirá registros en las agencias occidentales de medicamentos. Sin embargo, no se puede ignorar que hasta en Rusia el 58 por ciento de los rusos no quieren ser inmunizados con Sputnik V, incluso de forma gratuita, y sólo 38 por ciento están dispuestos a vacunarse, según la encuesta del Centro Levada de diciembre de 2020.

En los tiempos comunistas, tuve ocasión de recibir varias vacunas y medicamentos rusos y sobreviví, como millones de personas del otro lado de la cortina de hierro. No obstante, si pudiera elegir entre Sputnik V y cualquier otra vacuna disponible hoy en el mercado, descartaría la rusa, por desconfianza. Desafortunadamente, no siempre hay posibilidades de escoger.

POR BEATA WOJNA
PROFESORA DE RELACIONES INTERNACIONALES EN EL TECNOLÓGICO DE MONTERREY
@BEATAWOJNA


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