De imagen y política exterior

De imagen y política exterior
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Si alguien quisiera preguntar qué imagen se tiene de México en el extranjero habría que declinar una respuesta o hacerlo negativamente.

Y eso no es bueno para el país en general, para su economía o para su política exterior.

Hoy por hoy, cierto o no, la percepción es de que se trata de una nación que enfrenta varias crisis paralelas y la eficiencia del gobierno está en duda.

De entrada, la impresión de que el gobierno mexicano hizo poco o ningún esfuerzo por enfrentar la pandemia de COVID-19, que hizo del país el décimo tercer lugar mundial por el número de casos registrados, pero el tercero por la cantidad de decesos.

Según la visión externa, el gobierno evitó moverse para no dar la impresión del "autoritarismo" del que acusó a sus antecesores y manchar sus credenciales "de izquierda".

A nivel popular, o al menos según las "narco-telenovelas" en español y las series de televisión y películas, es el sitio donde reinan los cárteles del narcotráfico, donde los capos de la droga manejan Presidentes y extienden su brutal impacto por todo el país y su ilegal actividad por todas partes del globo, de Hawaii a Turquía, de Australia a España.

Analistas académicos y de seguridad, especialmente en Estados Unidos, pero también en otros países, hablan de una "insurgencia delictiva" protagonista de una violenta lucha por rutas y "territorios" que tal vez abarcan 40 por ciento de México. 

Para la prensa especializada en economía, se trata también de una nación donde el gobierno ha suspendido proyectos en desarrollo, dado marcha atrás en políticas de inversión y como consecuencia creado dudas sobre su respeto a contratos que encuentra negativos por razones generalmente políticas o ideológicas, como en los casos de energía y petróleo.

La situación no es mejorada por los problemas de imagen sobre respeto a derechos humanos. Hace décadas que los principales grupos internacionales tienen serias dudas sobre el compromiso mexicano en la materia y no han cambiado su posición. 

Esa imagen no tuvo ayuda en el "Trato Faustiano" que llevó al gobierno mexicano a detener caravanas de migrantes centroamericanos a cambio de evitar sanciones comerciales amenazadas por el régimen de Donald Trump, o en las posteriores expresiones de simpatía del presidente Andrés Manuel López Obrador por él. 

Peor aún, algunos se consideran decepcionados por el actual uso de las Fuerzas Armadas para proyectos de todo tipo.

Las organizaciones defensoras del medio ambiente tampoco se encuentran particularmente inclinadas a ignorar decisiones como la construcción del llamado "Tren Maya", en una región de selva tropical que consideran amenazada, o de mantener la dependencia mexicana del petróleo y aun tratar de aumentar la generación de electricidad mediante hidrocarburos y carbón.

El conjunto no ayuda a la imagen externa de México y mucho menos al impacto de su política exterior, por más activa que sea. 

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1

 

avh


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