COLUMNA INVITADA

Control del tabaco, tema pendiente

Luego de que Richard Benson y William Hedges iniciaran en Londres su próspero negocio de venta de cigarrillos, el ciudadano francés Ernesto Pugibet estableció en el México de 1884 la fábrica El Buen Tono

OPINIÓN

·
Juan Núñez Guadarrama / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

Luego de que Richard Benson y William Hedges iniciaran en Londres su próspero negocio de venta de cigarrillos, el ciudadano francés Ernesto Pugibet estableció en el México de 1884 la fábrica El Buen Tono, cuyos productos recibirían el favor del público gracias a una activa labor publicitaria y promocional, que creció hasta permitirle fundar con el nombre de esa fábrica, la primera radiodifusora comercial, y que hoy se conoce como la XEB, La B Grande de México.

La publicidad de los cigarros estuvo presente en la radio y a inicios de los años cincuenta, en la televisión. En 2003 el Gobierno Federal la prohibió en esos medios, aunque se introduce en tramas de telenovelas y películas; aun en las llamadas redes sociales se promueven los cigarros electrónicos o los productos de tabaco calentado. El ascenso en la venta de cigarrillos convencionales fue aparejado a la concentración de capitales, a grado tal que hoy ocho grandes consorcios mundiales acaparan las ventas. British American Tobacco y Philip Morris International dominan el mercado nacional, pero ya trazaron su ruta para explotar los productos sin humo.

En esa ruta de expansión las tabacaleras han sido denunciadas repetidamente por interferir en el diseño y la aplicación de políticas públicas para el control del tabaco. En esa labor han torcido voluntades de legisladores y funcionarios del Ejecutivo. Tales referencias vienen a colación ahora que el Senado debe aprobar, por medio de su Comisión de Estudios Legislativos, la iniciativa de reforma a la Ley General para el Control del Tabaco, a fin de que en los lugares públicos cerrados de todo el país se proteja la salud de las personas ante el humo y las emisiones de tabaco y nicotina, además de prohibirse por completo cualquier forma de publicidad de tales productos.

La propuesta de actualización de la ley fue aprobada por unanimidad en abril por la Cámara de Diputados y hace algunas semanas, la Comisión de Salud del Senado hizo lo propio. Sobrados son los argumentos científicos que sitúan al tabaquismo como la primera causa de muerte prevenible en el mundo, con ocho millones de decesos (sesenta y tres mil cuatrocientos en nuestro país) y uno de los cinco factores de riesgo que desencadenan las enfermedades no transmisibles (cardiovasculares, cáncer, cerebrovasculares, respiratorias crónicas, diabetes, renales), causante de siete de cada diez muertes en el orbe.

Políticamente, el control del tabaco es un tema que entiende y apoya la ciudadanía. Una encuesta reciente indica que el 85% de las personas está a favor de la reforma a la ley para que no se fume en lugares de trabajo, edificios públicos, oficinas, bares, restaurantes y transporte público, además de que se prohíba todo tipo de publicidad de cigarrillos, puros, cigarros electrónicos o productos de tabaco calentado.

Debemos combatir la normalización del consumo de cigarros convencionales para que las y los menores de edad no lo consideren como parte de la vida, como una etapa por la cual tienen que pasar hacia la adultez, además de informarles sobre los riesgos de los nuevos dispositivos electrónicos, al igual que a padres y madres de familia, quienes los desconocen y por ello no tienen percepción del peligro que corren sus hijas e hijos al usarlos.

JUAN NÚÑEZ GUADARRAMA

COORDINADOR DE LA COALICIÓN MÉXICO SALUD-HABLE

MAAZ