SIN FILTROS

Tú, ¿Cuántos años tienes?

Las primeras regañizas que te llevas al ser una niña curiosa, son a causa de que se te ocurre preguntarle a la amiga de tu tía cuántos años tiene

OPINIÓN

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María Milo / Sin Filtros / Opinión El Heraldo de México

Tras el cuestionamiento, ella actúa ofendida, te dice que tiene veinte y luego que es broma, pero entre broma y broma la verdad de los traumas se asoman. Luego tu mamá te lleva a la esquina para hablar y te dice que preguntarle su edad a una mujer es de mala educación.

La primera vez que me sucedió esto, lo único que pude pensar al respecto fue: qué absurdo. Mi yo de siete años moría por ser grande, ¿por qué las señoras se empeñaban en bajarse la edad? No lo entendí hasta un poco más adelante, cuando la enfermedad de la belleza empezó también a intoxicar mi mente.

Instagram ha creado un sticker interactivo por medio del cual compartes fotos con otras personas sobre diferentes temas. Hace algunos días, me topé en el perfil de una amiga uno de estos que decía, Presume a tu mamá tan guapa. Curiosamente, muchas de las imágenes que aparecían enseñaban fotos de mamás cuando eran jóvenes.

No pretendo hacer afirmaciones generalizadas, pero creo que esta situación evidenció un problema que constantemente distorsiona nuestra visión sobre las mujeres. ¿En qué momento decidimos que ese número en las velas debe esconderse? En la cultura en la que vivimos, el concepto de vejez lo tratamos como si fuera una enfermedad que debe ser curada. De cierta manera, esto es solo un síntoma de llevar toda una vida pensando y escuchando que lo que somos es nuestro físico.

¿Qué tan difícil puede ser aprender a ver la belleza en el paso del tiempo? En vez de querer ocultar cada año que lleva encima nuestro cuerpo, deberíamos exponerlo, compartirlo. Nadie se imagina el Alcázar de sabiduría que una mujer posee a sus 40, porque todos estamos demasiado ocupados criticando sus arrugas. Nadie se detiene a aprender de la madurez de una mujer de 50 porque nos enfocamos en juzgar su elección de corte de pelo. Nadie se toma el tiempo de escuchar las experiencias de una mujer de 60 porque solo hacemos pausa para opinar sobre su vestimenta.

Debemos entender que el paso del tiempo trae cambios que trascienden nuestro estado físico. Una cosa es cuidar de nuestra salud, pero otra es tenerle miedo a un proceso natural, porque pensamos que nuestro valor reside en la apariencia. Si nosotras no cambiamos esto, nadie lo hará. Si nosotras no dejamos de ocultarnos ante el mundo, nadie valorará nuestras otras facetas. Sólo cuando nos sintamos bien con nosotras mismas mas allá de lo tangible, nos liberaremos del miedo a la pregunta de esos niños curiosos.

Con todo respeto, nuestras mamás han hecho cosas con mucho más mérito que simplemente ser guapas en su juventud. Su belleza hoy, con todo y las arrugas, es mucho mayor a la de veinte años atrás. Así que, si queremos complementarla, no nos quedemos cortos. Los años les han otorgado un tipo de belleza que debemos empezar a valorar, promover, aplaudir, agradecer y honrar. Porque esa, es su verdadera fortaleza.

Por favor, la siguiente vez que sea el cumpleaños de una mujer que conozcas, grita su edad, cántala mientras bailas. Porque el mundo necesita de su Alcázar.

POR MARÍA MILO
IG: @MARIAAMILO
BLOG: WWW.MARIAMILO.BLOG

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