COLUMNA INVITADA

Fallaron en su intención de exhibirlo

Gran batalla enfrentó el presidente del INE durante su comparecencia ante la Cámara de Diputados

OPINIÓN

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Héctor Serrano / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

El pasado viernes se vivió un hecho inédito; la primera vez que un presidente del Instituto Nacional Electoral fue llamado a comparecer ante la Cámara de Diputados. Lorenzo Córdova llegó puntual a la cita y, por lo visto, preparado anímica y mentalmente para lo que le esperaba, pues era previsible que la mayoría legislativa, conformada por Morena y sus aliados, tratarían de aprovechar esta oportunidad para exhibirlo.

Para resistir lo que vivió el funcionario se debe tener mucho estómago y paciencia. Los diputados de la 4T no escatimaron en calificativos contra su persona; bravucón, lengua floja, racista, traidor, corrupto y farsante, fueron algunos de los señalamientos proferidos, no importaba si los mismos eran lanzados desde la tribuna o desde el pleno, el objetivo era insultarlo, por eso, los legisladores no dudaron en interrumpirlo constantemente para lograr su cometido.

El clímax del desprecio que la mayoría legislativa quería demostrarle, fue ejemplificado de manera contundente por el diputado Cantón Zetina, quien primero le negó el saludo, para después responder a una palmada en el hombro con un: “¡No me toques!, ¿quién te crees? ¡igualado! Esa fue la tónica de la comparecencia, los oficialistas lo increpaban airadamente mientras los opositores trataban de defenderlo.

Pero la batalla fue librada por el funcionario de forma prácticamente unipersonal, tuvo que tragar sapos y, al mismo tiempo, erigir argumentos, cualidad indiscutible de los buenos debatientes, y aunque la pelea nunca estuvo pareja, pues eran casi 300 diputados en su contra, la mayoría de las opiniones coinciden en que hizo lo suficiente para salir airoso de tan difícil prueba; lo más sobresaliente fue que Córdova no cayó en provocaciones.

La forma de conducirse de la mayoría legislativa no pudo convencer ni a propios ni a extraños, incluso al interior de su movimiento hubo discrepancias, desde los que reclamaron los gestos de cortesía de algunos de sus compañeros, hasta los que reprobaron el uso de “rudeza innecesaria”. Lo cierto es que carecían de una estrategia bien definida y argumentos sólidos, por eso se quedaron cortos en su objetivo.

Durante la presidencia de Lorenzo Córdova, la 4T ha ganado prácticamente todo, entonces, ¿por qué los ganadores quieren destituirlo y los que han perdido tratan de protegerlo? La respuesta está en el futuro, en las predicciones y en los posibles escenarios, los vencedores ya no necesitan al INE para conservar su poder, incluso les estorba, viven su mejor momento; mientras que la oposición necesita de un árbitro electoral fortalecido, si quiere recuperarse.

Ironías de la política, la 4T ve en el presidente de la institución que condujo el proceso electoral para que ganaran, a un enemigo potencial. Por lo pronto, el viernes pasado fallaron rotundamente en su intención de exhibirlo, en el futuro tendrán que esforzarse mucho más.

POR HÉCTOR SERRANO AZAMAR
COLABORADOR
@HSERRANOAZAMAR

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