CLARABOYA

La encuesta de voluntades

El pasado lunes comenzó la recolección de firmas para solicitar una consulta de revocación de mandato del presidente, Andrés Manuel López Obrador

OPINIÓN

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Azul Etcheverry / Claraboya / Opinión El Heraldo de México

El pasado lunes comenzó la recolección de firmas para solicitar una consulta de revocación de mandato del presidente, Andrés Manuel López Obrador, en tanto que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación aprobó de manera unánime la modificación de los lineamientos establecidos por el INE para ordenar que la recolección de firmas pueda realizarse de manera digital y presencial.

En principio, la recolección de firmas estaba programa para realizarse de manera digital salvo en los municipio considerados de mayor rezago, en donde se haría con un formato impreso, sin embargo, la representación de Morena ante el INE solicitó que se considerara un doble formato a nivel nacional, a lo que el instituto desechó la propuesta al considerar que el formato digital a través de una aplicación móvil sería suficiente para realizar esta función, ya que contar firmas en papel atrasaría el proceso e incrementaría costos de operación.

De igual forma, el Tribunal Electoral determinó que sólo el INE está facultado para promover la solicitud de consulta de revocación, con lo que el presidente de México no podrá informar ni comentar sobre la continuidad de sus funciones. Asimismo, más de 22 mil personas cumplieron los requisitos del INE para recabar firmas para que se lleve a cabo la consulta, la cual requiere la participación de al menos 3% de la lista nominal.

Se podría interpretar el asunto como un tema de perspectiva, mientras que la ley es clara al establecer procesos de revocación de mandato, pareciera que los esfuerzos de Morena dentro y fuera del gobierno federal se encaminan para establecer criterios de ratificación del mandato a través del uso de herramientas de comunicación, como las conferencias de prensa matutinas, en donde el presidente no ha tenido empacho alguno en opinar y alentar procesos como la consulta popular con las que originalmente el movimiento de la cuarta transformación buscó legitimar la persecución de actores políticos del pasado con la colaboración de la Suprema Corte de Justicia.

Esta situación pone a la insipiente oposición política de México en una situación comprometida, si consideramos que el grupo en el poder argumenta este ejercicio como una herramienta de democracia directa, y ellos al alegar sobre la viabilidad o certezas de dicho proceso se interpretaría como una oposición de élites, ajena a la participación de la sociedad. Lo anterior, trayendo como consecuencia no sólo la ratificación del mandato sino encaminando la popularidad sostenida del presidente hacia la segunda parte de su mandato, a pesar de que las realidades que se viven en México distan de ser aprobatorias.

Y es que la situación que vive el país dista de ser resuelta mediante una anticipada ratificación del mandato presidencial, con una oposición política sin rumbo, que abiertamente reconoce que no tiene posibilidades políticas en el corto y mediano plazo, aunado a la marea de Morena que se perpetúa a pesar de los malos resultados obtenidos hasta ahora, potencializados por una pandemia que nos detuvo como humanidad.

Si bien se puede considerar este ejercicio como una “cortina de humo” para desviar la atención a temas prioritarios, también creo que los ejercicios de participación directa son importantes para el desarrollo democrático en una sociedad que, históricamente, ha luchado por mejores instrumentos de elección y participación dentro de la vida pública. Sin duda, son procesos que se tienen que ir perfeccionando y que el debate debe centrarse en los argumentos que las fuerzas políticas deben desarrollar para obtener equilibrios que contemplen verdaderamente a todos los mexicanos.

POR AZUL ETCHEVERRY
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@AZULETCHEVERRY

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