LA ENCERRONA

El futuro nos alcanzó

"Alrededor del año 2030, habremos llegado a un punto en el que desataremos una reacción en cadena que probablemente supondrá el fin de nuestra civilización", Greta Thunberg

OPINIÓN

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Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

Llevamos décadas escuchando acerca del cambio climático producido por el calentamiento global como -la gran- problemática mundial y que esto acabará con la vida en la Tierra como la conocemos ahora. Inundaciones, incendios forestales, intensas y prolongadas olas de calor, descongelamiento de los polos glaciares, sequías, escasez de alimentos, extinción de especies, contaminación masiva y una triste lista de etcéteras es nuestro actual día a día, por lo que aquella historia que se asemeja a la fábula de “Pedro y el lobo” marca nuestro presente, ahora el lobo ya está aquí. El futuro nos alcanzó y las amenazas (casi de dimensiones bíblicas) se han vuelto realidad.

A pesar de que se han realizado esfuerzos individuales por tratar de reducir el uso de plásticos, desechables, popotes, o intentar consumir en menor medida, pero estos ánimos resultan insuficientes. Se necesita tener una visión macro de este gran problema, se necesita de la cooperación internacional -en su más amplio sentido conceptual y operativo-, es decir, todas las naciones enfocadas en el mismo objetivo: salvar al mundo. Para lograr este objetivo, la ONU y sus agencias lograron “comprometer” a 197 países a realizar acciones en pro del medio ambiente en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en 1992, lo que fue el inicio de la COP (Conferencia de las Partes, en 1995), que derivó en el Protocolo de Kioto dos años después y, posteriormente (2015), en el Acuerdo de París ya con 200 liderazgos firmantes.

Para esta vigésima sexta reunión de la COP, celebrada en Glasgow del 31 de octubre al 12 de noviembre, se dan cita 130 Jefes y Jefas de Estado, miles de diplomáticos de 200 países, CEO de empresas multinacionales, así como las activistas Greta Thunberg y Tasneem Essop (y cientos más) para manifestar sus inquietudes e incidir en metas más ambiciosas y factibles. Resalta que muchos de los asistentes arribaron a Escocia en jets privados, así como la ausencia de Vladimir Putin, Jair Bolsonaro y Xi Jinping (aunado al mandatario mexicano), quienes son líderes de países que están lejos de cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con sus obligaciones medioambientales.

Así, los objetivos perseguidos en esta COP 26 son muy claros -al menos en el papel-, limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 grados Celsius; reducir a cero las emisiones netas para que no se liberen gases de efecto invernadero adicionales en la atmósfera; reforestación multicultivo en el mundo; y que los países desarrollados terminen de saldar la deuda de 100 mil millones de dólares anuales destinados a ayudar a los países más vulnerables en el tema, es decir que los países altamente industrializados paguen el costo de sus emisiones y presionar a China para que se sume a todas las iniciativas acordadas.

Debemos de tener claridad en que si no existe cooperación -real- en el tema del cambio climático, no habrá otro tema relevante por el cual discutir, no habrá casa que pintar. Más allá de acuerdos firmados, selfies en conferencias y junto a los distintos mandatarios, si no se toman acciones concretas y rápidas, no habrá herencia para las futuras generaciones ni planeta al cual salvar. Ya no nos resta tiempo y no podemos seguir con promesas rotas.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

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