LÍNEA DIRECTA

Límites

Mientras más se invierte en proyectos, más se acerca a la línea roja que marca la ausencia de recursos

OPINIÓN

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Ezra Shabot / Línea Directa / Opinión El Heraldo de México

La forma de gobernar de López Obrador ha sido desde el inicio de su administración la de llegar al límite, para desde ahí imponer condiciones en una negociación con escaso margen de de maniobra para el oponente.

Al haber concentrado una enorme cantidad de poder en la figura presidencial, en un cambio profundo con respecto a su antecesores inmediatos, esto le permitió desaparecer de un plumazo el aeropuerto e Texcoco, los programas sociales y de salud desvinculados de la lógica electoral como lo eran Prospera, el Seguro Popular, o las estancias infantiles.

Con el gobierno de Trump su espacio se redujo notablemente, y comprendió que era imposible jugar a los límites con alguien que podía acabar de la noche a la mañana doblegándolo sin piedad ni racionalidad política alguna.

Pero los mecanismos de confrontación que llegan al límite de la ruptura han continuado. La Reforma Eléctrica, sustentada en datos falsos que sin pudor alguno se expresan cotidianamente al grado de sostener que las empresas privadas seguirán existiendo en el sector bajo la rectoría de la Comisión Federal de Electricidad, van en ese sentido.

Ni ésta, ni la operación eficaz del aeropuerto de Santa Lucía, ni la refinería de Dos Bocas, son proyectos cuya viabilidad operativa pueda demostrarse de manera fehaciente.

Mientras más se invierte en ellos, más se acerca a la línea roja que marca la ausencia de recursos por parte del gobierno y el peligro de una crisis financiera. Se sigue jugando a los límites en todo sentido.

La consulta para la revocación, ratificación de mandato va exactamente en la misma línea.

Golpear a los científicos como muestra de un enorme desprecio a una élite nunca tomó en serio el proyecto de López Obrador. Incluso a aquellos que por ignorancia o dogmatismo hoy sustentan su crítica a la 4T bajo el pueril argumento de que, “no podía saberse” que el actual mandatario iba a actuar de esta manera, cuando durante más de una década se sometieron sin crítica alguna a los dictados del caudillo.

El embate a la UNAM, a los defensores de derechos humanos, los ecologistas de verdad, o a las feministas, gira en torno a a esa estrategia de poner a México en el límite de su equilibrio social y económico. Suena a lugar común, pero en realidad se está jugando con fuego al reducir casi a cero la posibilidad de reacción de la economía mexicana contra cualquier fenómeno externo o interno.

Lo mismo sucede al pretender imponer en la Universidad Nacional un rector y un modelo educativo propio de un gobierno o partido. El riesgo de jugar a los límites es sobrepasarlos y caer al precipicio. Ya lo vivimos hace algunas décadas.

POR EZRA SHABOT
EZSHABOT@YAHOO.COM.MX
@EZSHABOT

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