SILBATAZO INICIAL

Castigos ejemplares…

Eso es lo que se necesita para erradicar asuntos que perjudican al balompié, pero se nota que los federativos, nacionales e internacionales, no quieren aplicarlos

OPINIÓN

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José Eduardo Iga / Silbatazo inicial / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

La incompetencia de las autoridades futbolísticas ha quedado más que manifestada nuevamente al no poder erradicar el famoso grito homofóbico y, por ende, otras dos sanciones más que se estima quedarán en pérdidas de 72 millones de pesos para la FMF, más las que ya se han acumulado en anteriores episodios. El Tricolor volvió a ser vetado para recibir partidos del octagonal de Concacaf.

Recordemos que tras la molera Copa Oro, El Estadio Azteca lució vacío frente a Jamaica, y ahora lo hará ante Costa Rica y Panamá, en enero y febrero de 2022, luego de que otra vez se produjera el grito en la guarida histórica de la Selección.

Puedo hablar en contra de la mercenaria y desigual FIFA, que sólo impuso una multa a El Salvador, después de que sus aficionados aventaron bolsas de agua, encendedores y vasos a los jugadores de México y Honduras, y únicamente les dio un castigo de 12 mil francos suizos sin veto, mientras que contra la nuestra fueron 100 mil. Para ellos es más importante prohibir un grito que actos que atentan contra el físico de los jugadores. En fin, no le sigo porque luego me caliento.

Centrémonos en la tarea de plantear soluciones. Tuvieron la brillante idea (nótese el sarcasmo) de nombrar al torneo “Grita México”. “El peligro me produce una especie de deleite”, dijo el gran autor británico Oscar Wilde. Cuando se prohíbe algo a la especie humana la reacción natural, tristemente, es contraponerse a la orden. Dicho y hecho. La medida no ha hecho más que empeorar el entorno. 

Segundo punto. No sé quién les dijo a los directivos que la casa de la Selección es la Ciudad de México y no el país entero. Si ves que en el Azteca no funciona, llévala a Monterrey, donde, incluso, cuando ha estado de moda la ya mencionada expresión denigrante, jamás se ha oído en los estadios de esa región del país. Trasládala a diferentes sedes, a ver si se valora más. Obviamente lo interesante sería tratar el problema de fondo, pero nadie le atina.

Tercero. Dejémonos de protocolos ridículos de cuatro o cinco pasos hasta que se tenga que decretar la suspensión de un partido. La Concacaf y FIFA deberían establecer que a la primera que se dé el grito, México pierda el compromiso de modo irrevocable, sin reembolsos para los aficionados. ¿Alguien se atreverá a proferir el insulto? Lo dudo.

Ya se intentó por las buenas. Ahora le toca el turno a la fuerza de una sanción ejemplar, o de tratar de utilizar la inteligencia. Aunque bueno. Poco se puede esperar de directivos mexicanos que quitaron el descenso, pusieron un repechaje o nos privaron de participar en competencias de Sudamérica, mientras que los federativos internacionales quieren un Mundial cada dos años o no pueden prescindir de las grandes cantidades de dinero que llevan los aficionados de nuestro territorio a esta justa, y ahí se la llevan con sanciones blanditas, que dizque para simular que en realidad están haciendo algo. Tristísimo.

POR JOSÉ EDUARDO IGA 
TITULAR DE ARREBATO DEPORTIVO EN EL HERALDO RADIO TORREÓN 
TWITTER: @JOSE_IGA

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