COLUMNA INVITADA

Detrás de la militarización

“Quien controla el ejército, controla el país”, dicho que podría emplearse para definir la situación política de México durante parte del siglo diecinueve

OPINIÓN

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Ignacio Anaya Minjarez / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

“Quien controla el ejército, controla el país”, dicho que podría emplearse para definir la situación política de México durante parte del siglo diecinueve. En ese entonces la fuerza militar le servía a generales y políticos para tomar el poder. Ahora, por fortuna, las cosas no son como antes, sin embargo, esta frase denota nuestra historia castrense, misma que marcó en varias ocasiones el rumbo de la nación.

Sí, seguramente muchos habrán notado ese miedo que se mueve por distintos espacios sobre un posible escenario de militarización en el país, hay quienes afirman que ya es una realidad. Las concesiones otorgadas al ejército en diversos proyectos de obras públicas, así como la supuesta intromisión de las fuerzas armadas en la política mexicana, según las recientes interpretaciones sobre lo que dijo hace poco Luis Cresencio Sandoval, secretario de la Defensa Nacional, han generado un temor sobre el papel protagónico del Ejército Mexicano.

Tales cuestionamientos son válidos, pues se parte del hecho de que todo proceso de militarización atenta contra las vías democráticas. Latinoamérica, en general, contiene varios casos que demuestran el peligro cuando las fuerzas armadas obtienen tanto poder.

México no experimentó una dictadura militar, sí otro tipo de dictadura, cabe mencionarlo. Ahora bien, hablar de militarización implica una cuestión compleja. No se trata únicamente de ver a los soldados patrullando por las calles o tomando el control de la seguridad pública, aunque tales casos puedan sentar el camino hacia dicho proceso. El tema es más profundo, ya que, implica la inserción total del ejército en cuestiones que abordan las distintas esferas sociales.

Me refiero a instituciones civiles y públicas, como es el caso de la policía, la cual desde décadas atrás ha ido adoptando elementos castrenses en su organización. En tal sentido, pues, parecería que las decisiones tomadas por este gobierno con respecto a los militares obedecen a un accionar que viene desde los sexenios pasados, aun cuando varios de los integrantes de esta administración lo criticaron en ese entonces.

Recordemos la Gendarmería Nacional de Enrique Peña Nieto, la cual, siendo parte de la Policía Federal, se realizó bajo una organización militar. Es importante mencionar que la militarización obedece a una lógica de guerra. En el caso de México va relacionada con el conflicto del narcotráfico, que llegó a un punto sin precedentes durante la administración de Felipe Calderón.

¿Vamos para una militarización? Tal interrogante, que ha aparecido en los sexenios de Calderón y Peña Nieto, debe ser replanteada bajo los modelos que permitan ver que se está alentando, desde el actual gobierno federal, un proceso que situé al ejército como un pilar de las cuestiones públicas. Las noticias recientes refuerzan una respuesta afirmativa a dicha pregunta.

POR IGNACIO ANAYA MINJAREZ

@IGNACIOANAY

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