COLUMNA INVITADA

Sin identidad nacional definida

Las manifestaciones socioculturales como la música, la comida, el vestido y las formas tan especiales de vida de cada uno de sus 32 estados son las que marcan las diferencias entre uno y otro; a la vez que los identifica

OPINIÓN

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Diego Alcalá Ponce / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

México es quizá, el único país en el mundo con una gran diversidad de tradiciones y costumbres ancestrales que aún perduran. Las manifestaciones socioculturales como la música, la comida, el vestido y las formas tan especiales de vida de cada uno de sus 32 estados son las que marcan las diferencias entre uno y otro; a la vez que los identifica.

Nuestro país es algo así como “un estuche de monerías”, porque, sinceramente, es difícil definir su identidad sociocultural única. A no ser por su generosa hospitalidad que lo distingue como amante de la paz, otra peculiaridad no es carta de presentación suficiente para demostrar que en verdad somos mexicanos. El traje de charro, por ejemplo, impositivamente, es símbolo de nuestra identidad ante el mundo, pero realmente no lo es, porque como bien sabemos, este elegante atuendo es elitista y caro; además, no es, ni ha sido, y nunca lo será tal vez, de uso generalizado, puesto que solo lo han usado los grandes hacendados, asociaciones de charro, los grupos de mariachis e intérpretes de música mexicana, pero el verdadero pueblo, nunca. Fue el cine que utilizó esta imagen de hacendado pudiente y para enmarcar y resaltar la figura de los actores en las películas, porque esa no es la que corresponde al mexicano común, es decir, el campesino, esa imagen que habla por sí sola y que nadie impuso.

¿Cuáles otros símbolos nos identifican como mexicanos? Existen muchos, tan solo en el atuendo se encuentra gran variedad de estilos y modelos: el norteño, el jarocho, el yucateco, etc., sin contar los regionales de cada estado-solo Oaxaca posee un catálogo a escoger-cualquiera puede servir para el mismo fin, pero esto no quiere decir que todos vistamos igual. En tradiciones y costumbres hay una gran variedad de manifestaciones socioculturales ancestrales que aún perduran y siguen siendo patrón de vida de todos los mexicanos que añoramos y exaltamos las formas de vida de nuestros antepasados.

Otro distintivo de México es el mole y el taco, que forman parte de nuestra extensa gastronomía prehispánica, y, que al igual que otros como los tamales y las tortillas, sigue en el gusto de todos y hasta en el paladar de los extranjeros. En cuanto a platillos típicos aquí se elabora una gran variedad de guisos, que van desde los más sencillos hasta los más laboriosos. Nombrarlos a todos equivaldría a elaborar la carta gastronómica más extensa del mundo. Pero aún así, los mexicanos también gustamos de saborear las “excentricidades extranjeras como los hot dog que de hecho, ya están naturalizados mexicanos, o al menos “adoptados”. Lo único que distingue a la cocina mexicana es, además del mole y el inconfundible “taco”, es el chile que se le agrega a todos los platillos mexicanos.

En fin, son tantos los símbolos que nos identifican como originarios de determinado rincón del país, pero sin perder su esencia como mexicanos. Y en esa gran diversidad de identidades autóctonas está la raíz del espíritu de la raza que nos une, a la vez que nos identifica como originarios de este territorio azteca, que, sin exagerar, amable lector, “envidian” aquellos países que ya quisieran contar con tan solo algo de lo mucho de lo que poseemos los mexicanos.

El traje de charro sigue siendo nuestro máximo símbolo nacional que nos idéntica ante el mundo, aunque siga siendo elitista y existan otros tantos más, que bien podría servir para lo mismo, pero, ¿cuál? Continuará…

Por Diego Alcalá Ponce

Colaborador

diegoalcalaponce@hotmail.com

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