COLUMNA INVITADA

Una segunda mitad complicada

La incertidumbre creada por este gobierno nos tiene en niveles de inversión cada vez más bajos

OPINIÓN

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Jorge Andrés Castañeda / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Cada vez parece quedar más claro cómo será la segunda mitad del sexenio, y no parece deparar nada bueno para el país. Desde la mañanera, la Cámara de Diputados, las redes sociales o los medios de comunicación, la mayoría gobernante parece comportarse cada vez de forma más estridente y radical, mientras la economía parece haber perdido el impulso del rebote de 2020.

En el gobierno, los “moderados” que llegaron a haber en el gabinete ya no están. Los cuadros que podían llegar a ser interlo - cutores con la IP, los partidos de oposición u otros sectores del país no alineados a la 4T han sido paulatinamente reemplazados por personajes incondicionales al Presidente, y parte del ala más radical de la coalición variopinta que llegó al poder en 2018. Entre tantos ejemplos recientes resaltan la Secretaría de Gobernación, la Consejería Jurídica de la Presidencia y la Unidad de Inteligencia Financiera. Si alguien tiene duda de la primicia de los radicales sobre los moderados basta con ver las deprimentes imágenes en la Cámara de Diputados de los últimos días.

Por otro lado, el panorama económico dista mucho de ser alentador. No es que vaya a haber una debacle repentina, pero será un sexenio perdido en términos económicos. A pesar de las condiciones externas positivas, la realidad es que la economía no va bien. Somos de los países que más cayeron el año pasado y de los que más lento se recuperarán. Las cifras del Inegi de hace un par de semanas dejan claro que el rebote de la economía después de la crisis de 2020 llegó a su fin. El tercer trimestre mostró una economía estancada por los factores estructurales que están ahí desde el inicio del sexenio y que serán los que determinen los niveles de crecimiento hacia adelante.

La inversión va en picada desde noviembre de 2018 y no se ve cómo esta tendencia se vaya a revertir. La incertidumbre creada por este gobierno nos tiene en niveles de inversión cada vez más bajos y la insistencia en empujar la contrarreforma eléctrica no hará más que agudizar esta tendencia. Al mismo tiempo, el consumo, aunque mostró una ligera mejoría al inicio del sexenio, está estancado. El indicador de consumo publicado por el Inegi muestra una caída en agosto respecto a julio, y es muy probable que, aunque no se desplome, siga estancado en el mediano plazo. Estas señales han sido reconocidas por todos, y por ende los pronósticos de crecimiento para este año y el que entra han sido revisados a la baja. Al final del sexenio la economía habrá crecido en términos absolutos y probablemente estará por debajo de los niveles de 2018 en cifras per cápita. Con la sucesión a todo lo que da este es el contexto que viviremos la segunda mitad de este sexenio. Las corcholatas bien harían en empezar a preguntarse si pueden hacer algo para recibir un país menos polarizado y en una situación económica menos frágil en vez de andar comiendo tacos de canasta o persiguiendo mandatarios extranjeros para tomarse selfies.

POR JORGE ANDRÉS CASTAÑEDA

COLABORADOR

@jorgeacast

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