COLUMNA INVITADA

Mexicanos desconocemos valor nutritivo de los alimentos

La familia mexicana come en abundancia y se "alimenta bien", solo en los días de fiesta, en la que los platillos tradicionales son el mole, el pozole. los tacos, los tamales, etcétera

OPINIÓN

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Diego Alcalá Ponce / Colaborador / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Foto: Especial

¡En las frutas está la fábrica de las vitaminas!

Aun contando con una gran variedad de recursos alimentarios, los mexicanos desconocemos el valor nutricional de cada uno. Debido a ese desconocimiento es muy poco lo que se aprovecha de ellos para nuestro sustento diario, y por eso, casi siempre consumimos más, -o menos-o de plano ignoramos aquellos que realmente nos alimentan.

Es una pena que no sepamos todavía aprovechar correctamente los vastos recursos alimentarios que poseemos. La Secretaría de Salud y de Educación no han sabido elaborar y aplicar programas y técnicas ilustrativas y educativas sobre este vital aspecto de aprendizaje en la escuela para saber elaborar alimentos sanos y nutritivos en casa. Esa es la asignatura pendiente de ambas secretarías para enseñar a la población a alimentarse desde las aulas escolares en base al conocimiento y disposición de la gran variedad de todos los recursos alimentarios como las carnes de todo tipo, pescados, mariscos, frutas, verduras, cereales, granos, etc. Los libros, revistas especializadas, recetas culinarias, etc., no han sido suficientes para enseñar a las amas de casa a preparar alimentos sencillos y nutritivos con los mismos ingredientes con que son elaborados los “exóticos” y caros platillos de los restaurantes y hasta los expendios de “comida rápida”.

En cambio, han sido los medios de comunicación, precisamente, los que, en base a anuncios comerciales de ese tipo de alimentos y de embutidos o enlatados, así como los conocidos como “chatarra”, los que han sabido explotar la ignorancia de la población para consumirlos indiscriminadamente. Es una pena que no sepamos aprovechar los nutrientes de los vastos recursos alimentarios que poseemos en nuestro país para una mejor calidad de vida. A veces, por el raro sabor u olor de algún ingrediente, o de plano por desconocerlos no los consumimos, y si falta el chile, menos. El pescado, por ejemplo, es desperdiciado y hasta despreciado por quienes no les gusta su olor, o bien porque desconocen las múltiples maneras de cómo prepararlos para su consumo. De ahí que muchos, al desconocer la inmensa variedad de peces que se encuentran en nuestros litorales, pero sobre todo su enorme poder nutricional, a lo más que aprovechan, por lo fácil o rápido, es el corte en filete o de plano enlatado.

Conociendo nuestro sistema de vida, de costumbres tan arraigadas y las múltiples carencias que nos agobian desde siempre, se antoja imposible que algún día tengamos conciencia de la necesidad de saber alimentarnos saludablemente. Lamentablemente, son pocas las amas de casa que se preocupan por dar a su familia una alimentación balanceada; algunas recurren todavía a las clásicas recetas tradicionales para cocinar los alimentos de la misma forma todos los días, así sean huevos o frijoles. Pero son muchas más las que se limitan a lo que solamente saben hacer y a repetir una y otra vez los mismos guisos que terminan por volverse costumbre.

La nula intuición, o, mejor dicho: la falta de ideas o imaginación para preparar variedad de guisos con los mismos ingredientes y recursos es otro factor muy importante en la elaboración de los alimentos diarios en el hogar. Y no es que se deba ser todo un experto en la cocina o un chef profesional, sino que, siendo la preparación de los alimentos todo un arte por naturaleza, por las infinitas formas de cómo combinar los ingredientes, no hay límite para lograr tan grande hazaña. Es de creer o no, amable lector, pero, además de la falta de organización y economía doméstica-aun con pocos recursos-ese ha sido, es, y al parecer seguirá siendo un gran obstáculo en la cocina del hogar para una saludable alimentación de la familia.

Lamentablemente, la escuela, principalmente en el nivel básico, no se atiende debidamente este aspecto socioeconómico, educativo y desarrollo fundamental en la vida del niño. Todo se resume a vagas referencias del área de Ciencias Naturales. De ahí que, en ese vital aspecto, el sistema educativo debe estar ligado forzosamente a la vida del niño en el hogar. No olvidemos, amable lector, que una sana alimentación es la base de la educación integral del niño.

Con todo respeto, pero, en muchos de los casos, como bien sabemos, la familia mexicana come en abundancia y se “alimenta bien”, solo en los días de fiesta, en la que los platillos tradicionales son el mole, el pozole. los tacos, los tamales, etc. Continuará...

DIEGO ALCALÁ PONCE
COLABORADOR
DIEGOALCALAPONCE@HOTMAIL.COM

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