MALOS MODOS

Medicinas: el Presidente no puede dormir

Tuvimos que presenciar un rebrote de sarampión, porque no compraron vacunas; tuvimos que ver si nos tocaba otra vacuna, la de la influenza

OPINIÓN

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Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de México

Costó. Digo, tuvo que haber manifestaciones de las personas contagiadas del Virus de la Inmunodeficiencia Humana porque, por primera vez, se quedaron sin antirretrovirales.

Tuvimos que presenciar un rebrote de sarampión, porque no compraron vacunas. Tuvimos que ver si nos tocaba, porque Dios es grande, otra vacuna, la de la influenza, esas vacunas que en el neoliberalismo te ponían hasta en el Metro.

Vimos cómo enfermeros, doctoras, camilleros se enfrentaban al COVID-19 sin cubrebocas o trajes adecuados, y rompían récords de contagios y muertes.

Luego, nos enteramos de que el Presidente había decidido reventar a las empresas que fabricaban los medicamentos, primero, y al sistema de adquisición de los mismos, enseguida, anteponiendo una presunta lucha contra la corrupción a la salud de millones.

Por supuesto, tuvimos que ver a las mujeres pobres sin diagnósticos de cáncer, y luego sin medicamentos.

Como están todavía sin oncológicos todos esos niños que el Presidente y El Doctor Muerte dijeron que no existían: que sus padres eran parte de una telenovela golpista, ya saben.

Tuvimos que enterarnos también de que no sólo faltan las quimios: en las clínicas más pobres no hay literalmente ni analgésicos ni, pa’pronto, comida.

Sí, costó: tuvieron que pasar tres años de desabasto, con varios nuevos millones de personas sin asistencia médica gracias al Insabi y 600 mil muertes por COVID-19.

Pero un hombre tan bondadoso como el Presidente, ese hombre que alguien nos dijo que era súper íntegro, tenía que experimentar un arranque de conciencia, y lo tuvo hace un par de días. ¿Se acuerdan?

Dio un manotazo en la mesa, un cuidadazo de investidura, un golpe de autoridad. Dijo que con lo de las medicinas que antes había dicho que sí estaban a disposición del pueblo bueno y que ahora resulta que no, de plano es imposible dormir.

Y hay que entenderlo. Un hombre que se levanta tan temprano a fustigar enemigos, que se lesiona en el beis y que inaugura tanta cosa, aparte de una digestión de alto rendimiento, necesita sus ocho horitas de sueño y el pistito después del desayuno, no sea que le falte a la patria.

Cosa de seguridad nacional. Así que tomó cartas en el asunto. Frente a los medios, les dijo al secretario de Salud, Jorge Alcocer, y al titular del Insabi, Juan Antonio Ferrer, que no quería volver a escuchar que falta una medicina en el suelo patrio.

“¡Por fin van a llegar los medicamentos!”, dirán. Bueno, ño. Digo, hablamos del médico con la caída de prestigio más grande del siglo XXI (El Doctor Muerte nunca lo tuvo, no nos confundamos) y de un hombre fogueado en el INAH que ha atinado a dirigir el Insabi justo así, como arqueólogo.

No. La chamba de Alcocer y Ferrer, ese dúo dinámico, es más bien que, literalmente, el Presidente no vuelva a oír del asunto. Que no lo estén jodiendo.

Tampoco les va a salir bien.

POR JULIO PATÁN

COLUMNISTA

@JULIOPATAN09  

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