LA ENCERRONA

Amor en tiempos oscuros

“Tenía que enseñarle a pensar en el amor como un estado de gracia que no era un medio para nada, sino un origen y un fin en sí mismo”. Gabriel García Márquez en El amor en los tiempos del cólera.

OPINIÓN

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Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

La crisis sanitaria (y también la económica) provocada por la Covid-19 ha puesto de manifiesto la fragilidad del ser humano como individuo y también como sociedad. Al día de hoy existen más de 242 millones de casos a nivel mundial y casi 5 millones de muertes por este virus, siendo Estados Unidos el país que presenta la mayor cifra en ambos rubros. En México la tasa de mortalidad es más alta que el promedio, pues han ocurrido más de 285 mil decesos de los 3.77 millones de casos y, a manera de ejemplo, en Alemania con mayor número de contagios (4.43 M) no llegan a los cien mil fallecimientos.

En medio de estos números que enlutan al mundo, debemos ser conscientes y empáticos con las familias, amistades y conocidos de las personas fallecidas. Los cuales, por la propia situación pandémica la gran mayoría no pudieron realizar una despedida adecuada, pues los velatorios, cementerio e iglesias no permitían la congregación de personas, los ritos del último adiós (tan importantes en nuestra cultura mexicana) también se vieron modificados a causa de este virus. El dolor y sufrimiento tuvieron que resguardarse en casa.

En este sentido y a manera de aliento, me ha resultado ineludibles dos lecturas esenciales, por un lado “La Peste” de Albert Camus en la cual expone esta distopía humana y que en tiempos de crisis las personas sacan a relucir las miserias sociales (en su mayoría), así como el debilitamiento de la salud mental. El otro título es de Gabriel García Márquez y su “Amor en los tiempos del cólera”. El premio Nobel nos relata una historia de amor como eje transversal entre Florentino y Fermina, quienes tuvieron que esperar medio siglo para consumar el amor que desde jóvenes se profesaron. Una oda al amor no solo romántico, sino un amor al tiempo, a la vida, a los hijos, al ser humano, un amor filantrópico.

Hoy donde los titulares en periódicos nos muestran muerte, feminicidios, violencia extrema, que vivimos unos tiempos oscuros y llenos de odio, el amor tiene que ser nuestro motor y esperanza. Amar a nuestra familia, amistades, compañeros y a la sociedad en general será la única respuesta ante el terrible presente que tenemos. La manifestación de amor en todo lo que hacemos, cargarnos y recargar de luz y paz a las personas que nos rodean es un comienzo del cambio, la empatía, tolerancia y sororidad como actos de humanidad, de hermandad, de amor.

Estos tiempos nos exigen amor, hoy debemos repetirnos cada día que vivir es urgente. Tenemos que usar al amor como escudo ante las adversidades. No dejemos pendiente aquel abrazo que el confinamiento detuvo por más de un año y medio. Hoy digámosle a nuestras personas lo mucho que se les quiere, llenemos la casa de armonía, paz y amor. Nuestros hijos, nuestros padres, nuestras parejas deben sentir que les amamos y esto generará círculos virtuosos en nuestro entorno para después compartirlos con la sociedad. Quizá mañana ya no haya más tiempo. Es nuestro momento de amar como acto de sanación y también de revolución.

POR ADRIANA SARUR
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