COLUMNA INVITADA

El mes Rosa

Inicie con la primera quimio, llena de miedo, pero siempre tomada de la mano de Dios y dando mi mejor cara para recuperarme pronto. Así siguieron las 16 quimios restantes; mi vida laboral, familiar y social no se detuvo

OPINIÓN

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Cecilia Álvarez / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México

Unámonos para vencer al cáncer, pero no sólo un mes, sino todos los meses del año.

En mi familia no había ningún caso de cáncer de mama, y siempre había escuchado que el cáncer de mama era hereditario, por eso cuando acudía a mi chequeo médico nunca estaba en mi mente poder padecerlo. Hoy comprendo que, aunque la gente que tiene algún antecedente familiar con cáncer de mama tiene más probabilidades de padecerlo, eso no exime a otros de tenerlo.

En mi chequeo de 2014, me dijeron que había una bolita en el seno izquierdo que no parecía normal, pensé que podría ser un bolita de grasa, pero nunca cáncer, sin embargo, el 26 de diciembre ingresé al quirófano y realizaron una biopsia, los resultados eran claros: cáncer de mama.

Me dijeron que, en mi caso, lo mejor era hacer una mastectomía radical de la mama izquierda, después de tres, días me dijeron que la patología del tumor era cáncer medular triple negativo fase IIB, era un tumor de 5 cm, cuyo tratamiento posterior a la mastectomía era la quimioterapia; tendrían que ser 17 en total.

¿Cómo pasó? ¿Como apareció de un año a otro? ¿En qué falle?, eran algunas de mis preguntas. Después entendí que así es esta enfermedad, y que el diagnóstico a tiempo a través de la mastografía es la única forma de detectarlo en tiempo, y que no hice nada que lo provocara, solo sucedió y que hoy nadie sabe por qué aparece.

Tomé en ese momento la decisión de enfrentarlo con la mejor actitud. Temores tenía muchos, había visto películas y programas donde después de la sesión de quimioterapia, las náuseas eran terribles, se perdía el cabello. Mi doctora, al preguntarle por estos efectos me comentó que hoy existen quimios menos agresivas y medicamentos para minimizar esos efectos secundarios.

Inicie con la primera quimio, llena de miedo, pero siempre tomada de la mano de Dios y dando mi mejor cara para recuperarme pronto. Así siguieron las 16 quimios restantes; mi vida laboral, familiar y social no se detuvo.

Después de terminar las quimios tuve la oportunidad de reconstruir la mama izquierda que había perdido, y lo hice con un gran cirujano plástico el cual me devolvió lo perdido.

Hoy sigue viéndose la cicatriz en mi cuerpo, pero me siento orgullosa de tenerla, porque me recuerda, que, de la mano de Dios, de maravillosos doctores, familia y amigos, logré superar esta enfermedad.

Todos y todas podemos padecerlo, por ello es importante hacerse un chequeo anual, donde una mastografía después de los 40 nos de la tranquilidad de que todo está bien, y que, si hay algo, hoy es una enfermedad que en etapas tempranas es curable.

Hoy cáncer no debe ser sinónimo de muerte. La prevención es vida, no dejes pasar el tiempo, chécate anualmente, sea el mes rosa o no lo sea.

POR CECILIA ÁLVAREZ

noracecilia.alvarez@bp.com

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