López-Gatell, el Golden boy

El rockstar de la 4T es el prototipo del colaborador que le gusta al Presidente

López-Gatell, el Golden boy
Alejandro Cacho / Touché / Opinión El Heraldo De México

Era de esperarse. El presidente Andrés Manuel López Obrador justificó y defendió a capa y espada a su Golden boy, Hugo López-Gatell. Pensar otra cosa era no solo ingenuo, sino inútil. Usaron la estrategia de siempre: la protección presidencial en la mañanera, fue el banderazo de salida para que los ejércitos de bots de la 4T, digitales o de carne y hueso, atacaran sin piedad… y sin argumentos.

Desde su ceguera confunden las opiniones con exigencias; los argumentos con ataques; los hechos irrefutables con campañas mediáticas. Por su falta de serenidad hacen a un lado las prioridades para justificar los yerros. Escuchan solo lo que quieren. O lo que les conviene.

Obedecen sin reflexionar. Se trata de desacreditar al crítico a como dé lugar, cueste lo que cueste. Piensan que desprestigiando a la fuente devalúan la crítica. Creen que matando al mensajero se pierde el mensaje. Suponen -más bien esperan- que los lectores, radioescuchas, televidentes o usuarios de redes sociales sean tan ciegos e ignorantes como ellos. Se equivocan.

Ante la falta de argumentos, los ofuscados defensores de lo indefendible recurren a las peores bajezas. No me avergüenza haber pedido donadores de plaquetas, hace algunas semanas, para salvar la vida de mi mujer. No me ofenden, ni amedrentan sus insultos. Lo volveré a hacer, porque se necesitan con urgencia. Atacarme por eso solo los dibuja tal y como son. Espero que ellos nunca lo necesiten, y si por desgracia ocurre, que haya alguien que pida por ellos.

Para el presidente López Obrador no hay un funcionario en el mundo con las características de Hugo López-Gatell. Le creo. Es más, si lo hay, seguramente ya fue cesado por inepto. Otros que cometieron errores similares, en países serios, claro, renunciaron por vergüenza. López-Gatell, no.

Es lógico que López Obrador lo defienda, porque el rockstar de la 4T es el prototipo perfecto del colaborador que le gusta al presidente: ciegamente leal, dispuesto a sacrificar su dignidad con tal de cuidar a su líder. Sin miedo al ridículo, mientras se tenga el reconocimiento del jefe.

No quieren análisis serios, críticas fundamentadas, periodismo profesional. Les gustan los incondicionales disfrazados de reporteros, sin trayectoria, de medios desconocidos. Pero eso sí, afines. Pretenden que todos callemos como momias, lo que antes criticaron, y que solo se escuchen sus alabanzas dictadas desde el poder.

POR ALEJANDRO CACHO
CACHOPERIODISTA@GMAIL.COM
@CACHOPERIODISTA


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