La nueva normalidad de las encuestas

A raíz de la pandemia, prácticamente todos los ámbitos del quehacer humano han cambiado; la nueva normalidad ha llegado para trastocar todo lo que hacíamos y conocíamos

La nueva normalidad de las encuestas
Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

A raíz de la pandemia, prácticamente todos los ámbitos del quehacer humano han cambiado; la nueva normalidad ha llegado para trastocar todo lo que hacíamos y conocíamos. El impacto se puede medir en contagiados, muertos y demás indicadores de salubridad; también en niveles de productividad, desempleo, e indicadores de la economía, modelos de aprendizaje, turismo... En casi cualquier actividad que se piense, el covid ha cobrado factura y ha forjado desafíos que enfrentar.

La industria de las encuestas no es la excepción. Esta ha evolucionando a una velocidad impresionante para poder enfrentar las limitantes que significa el virus y el alto nivel de contagio. Y a ello debemos agregar que en México se tendrán elecciones federales intermedias y locales (en distintos niveles de gobierno) en las 32 entidades de la federación, además de que se vive un ambiente de inseguridad pública que no ha cedido ni siquiera con los confinamientos forzosos por cuestiones de salud.

Uno de los objetivos centrales de las encuestas electorales, si no es que el principal, es tomar el pulso de las intenciones de voto de la ciudadanía y, con ello, generar una suerte de retroalimentación a la población para que esta pueda saber cómo van los candidatos en las distintas carreras comiciales. Después, y en parte con base en ello, las personas toman decisiones de si salir a votar o no, y por quién hacerlo.

Las encuestas de corte electoral, que aquí nos ocupan, han sufrido el azote de la nueva realidad. Antes se podían hacer in situ, esto es, yendo a las viviendas a recabar la información. La restricción que había era más bien de corte presupuestario (las encuestas de vivienda cuestan mucho dinero).

Después surgieron impedimentos producto de la inseguridad. Hoy, por la pandemia, este tipo de ejercicio de levantamiento demoscópico se ha vuelto imposible, ya que pondría en riesgo de contagio a los encuestadores y a los habitantes de muchas viviendas. El virus podría ser transmitido por quienes preguntan o bien, ellos ser contagiados por alguna familia y transmitir el covid.

Así, este tipo de ejercicio demoscópico quedará fuera de toda posibilidad de realización durante todo el tiempo que dure la pandemia. Y entonces quedan, como posibilidad, las encuestas por el mecanismo de robot y las realizadas vía operadora telefónica. Estas últimas resultan, si bien menos caras que las de vivienda, sí más onerosas que las de robot ya que requieren de un call-center y de operadores haciendo las llamadas y gestionando las preguntas en vivo. Además, nuevamente interviene el factor inseguridad; se ha estudiado —quizá no lo suficiente— que los ciudadanos desconfían más cuando se da un intercambio de palabras y, por lo tanto, no responden con veracidad a una operadora de carne y hueso. Se percibe más seguridad al responder a un mensaje pre grabado o a opciones por vía del teclado telefónico, o a solicitud de envíos de mensajes SMS a los celulares.

Por ello, la nueva normalidad ha dejado a la industria básicamente con la realización de lo que se conoce como encuestas robot, las cuales son utilizadas cada vez en mayor cantidad y con resultados más cercanos a la realidad.

Es siguiendo este nuevo esquema que El Heraldo de México está realizando el esfuerzo de ofrecer información más veraz y constante para la opinión pública y la población en general.

Es cierto que las encuestas siguen generando dudas. Muchas personas deciden no contestarlas. No todas resultan precisas. Pero en general los procesos han mejorado mucho y las casas encuestadoras serias ofrecen información confiable, que sí está leyendo adecuadamente las tendencias de orientación del voto.

Se debe continuar preguntando y llevando a cabo este tipo de ejercicios demoscópicos, de otra forma es imposible conocer las tendencias y las necesidades de los votantes. Asimismo, solo preguntando se podrá continuar perfeccionando la metodología y solventando las restricciones sociales que se vayan presentando.

Todo indica que las elecciones intermedias federales y locales del 6 de junio no serán pospuestas debido al covid, pero es un hecho que la pandemia sí ha dificultado mucho la obtención de información confiable, se obtenga esta vía mensajería pre grabada, operadora, correo electrónico, a celular o a teléfono fijo. Y ello obliga a buscar la mejor manera de recoger las corazonadas, impulsos, sentimientos, pensamientos y decisiones de los ciudadanos, para poder convertirlos en datos procesables y entregar encuestas que nos sirvan a todos como fiel reflejo de la intención electoral en su conjunto.

Con este fin, saber cómo está el ambiente electoral en los 15 estados que cambian gobernador y en muchas de las ciudades más importantes del país, El Heraldo de México continuará dando a conocer ejercicios demoscópicos confiables; contribuyendo con ello a una nueva —y más precisa— normalidad en el levantamiento y procesamiento de encuestas.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO


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