The roaring 2020’s

El lopezobradorismo enfrentará en las urnas a su electorado y llegará debilitado por el manejo de la economía, la crisis sanitaria y la inseguridad.

The roaring 2020’s
Alejandro Echegaray / Campus / Opinión El Heraldo de México

La nueva década inicia con optimismo: estamos a días de que culmine el mandato de Donald Trump, en una de esas nos logramos vacunar y en los comicios del próximo verano, el morenismo podría perder la mayoría en la Cámara de Diputados. El presidente concluyó el año con buenos niveles de aprobación (68% de acuerdo al portal Oraculus) pero su partido solo le parece atractivo al 30% del electorado.

En junio se renovarán la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas, 30 congresos locales, mil 900 ayuntamientos y juntas municipales. Casi 95 millones de ciudadanos podrán acudir a las urnas para elegir a sus representantes. Parece que el oficialismo estará lejos del carro completo.

De las 15 entidades en donde se renovará al ejecutivo local, solo en Campeche, Tlaxcala, Michoacán y Guerrero, el morenismo y sus aliados llevan una clara ventaja (Moreno, El Financiero, diciembre de 2020). En los demás estados habrá contiendas muy competidas y la alianza opositora, tanto en el Congreso como en las entidades donde se celebrarán elecciones locales, resolverá el problema de acción colectiva: se promoverá que los electores ordenen sus preferencias y emitan su voto para privilegiar a su segunda mejor opción en aras de que no gane su alternativa menos favorecida.

Si analizamos los resultados electorales de las contiendas electorales más recientes, en los 15 estados donde se renovarán gubernaturas podemos observar que la competencia es feroz, que los electores utilizan su voto para premiar y castigar gestiones y que no votan a lo largo de un clivaje ideológico. En las pasadas elecciones para gobernador –con excepción de Baja California, Baja California Sur, Nayarit y Nuevo León– la diferencia entre el primer y segundo lugar no fue mayor a diez puntos porcentuales. Y sólo los gobernadores de Campeche, Colima y San Luis Potosí tienen una aprobación por debajo del 45%. En este último estado el incumbent, el PRI, lleva dos periodos en el gobierno y en Campeche y Colima no ha habido alternancia.

Estas elecciones intermedias serán plebiscitarias de la gestión del presidente. El lopezobradorismo enfrentará en las urnas a su electorado y llegará debilitado por el manejo de la economía, la crisis sanitaria y la inseguridad. En las encuestas publicadas el porcentaje de indecisos en los 15 estados es mayor a 20%. Si los electores votan de manera racional, es decir, si premian y castigan gestiones, se podría esperar que quienes no se identifican con el morenismo y los indecisos definan el resultado electoral. Con el presidente fuera de la boleta y su partido dividido en los estados, probablemente se reducirá su votación en todo el país.

POR ALEJANDRO ECHEGARAY
POLITÓLOGO
@AECHEGARAY1


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