Cienfuegos libre; Lozoya, en Ixtapa

En la investigación de la DEA no hay una sola prueba contundente

Cienfuegos libre; Lozoya, en Ixtapa
Manuel López San Martín / Definiciones / Opinión El Heraldo de México

Si se le fabricaron delitos, lo mínimo sería una disculpa. Lo del general Salvador Cienfuegos siempre pareció más político que judicial. 

En las 751 páginas que contiene la investigación de la DEA, enviadas a la FGR, no hay un solo elemento de prueba contra el exsecretario de la Defensa. Podrá caernos bien o mal, existir sospechas de su actuar, señalamientos durante su gestión, pero en la indagatoria de la agencia, no hay un solo dato que permita concluir que Cienfuegos era socio de narcos o trabajaba para ellos. Nada.

Existen presuntas comunicaciones inverosímiles entre él e integrantes de un cártel de segunda, chats mal escritos que son todo menos concluyentes, y dichos de alguien que dice que le dijeron. Aseveraciones tan absurdas, como que le regalaron un avión para su hijo, cuando el general tiene tres hijas. Afirmaciones de que estuvo en fechas determinadas en cierta entidad, cuando está documentado que no fue así. No hay nada firme, no hay un solo elemento probatorio. Las pruebas eran tan endebles como inconsistencias. Vaya, la propia DEA reconoce que la investigación a Cienfuegos ni siquiera lo tenía a él como elemento principal. No era el objetivo de la misma. Tampoco, por tanto, interceptó sus comunicaciones. Puro humo.

 

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Ahora que el caso se le cayó a la DEA, amaga con armar otro. Más que justicia, parece intentar imponer su narrativa. Para la agencia, los criminales están de este lado de la frontera, allá nada. Los narcotraficantes no son estadounidenses sino extranjeros, mexicanos muchos de ellos, como si la mayoría de los consumidores (y buena parte de los criminales) no estuvieran al norte del río Bravo. 

La relación entre la DEA y México –particularmente el Ejército– no es buena hace años. La intentona de ir tras un exsecretario, sin avisar ya no digamos al gobierno mexicano, sino a las propias instituciones en EU, como reconoció el embajador Christopher Landau, no sólo lo confirma, sino que deja patente que hay sesgo y falta de pulcritud en su actuar. 

Si no hay delitos, no pueden forzarse, menos fabricarse. En redes y algunas columnas, parece que hay quienes, más que elementos, tenían un deseo de ver tras las rejas a un exsecretario de la Defensa, como lo tienen de ver a políticos, autoridades y hasta empresarios a quienes consideran adversarios. Pasa que la justicia no es asunto de deseos, sino de pruebas. Y aunque la tribuna de las redes y los medios dicte sentencia, son las instituciones las encargadas de hacerlo. 

 

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-Off the record: El exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, visto en Ixtapa, Zihuatanejo. ¿Qué su movilidad no estaba limitada al Valle de México? ¿Y el brazalete para su localización? Durante las fiestas decembrinas habría estado en su casa en la playa, donde además organiza reuniones con amigos.

 

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN


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