Prioridades y vida

Te comparto nuestro reto y la gran enseñanza que nos ha traído este coronavirus

Prioridades y vida
Rossana Ayala/ Pasión por correr/ Opinión El Heraldo de México

Una de las enseñanzas más duras y dolorosas que nos ha dejado la pandemia del COVID es que todo lo que creíamos importante y necesario en nuestras vidas ha pasado a un segundo plano, ante el único objetivo que hoy nos resulta vital e indispensable: vivir. Todas las cosas materiales, nuestros objetivos y proyectos, nuestra obsesión por hacer o vestir, por aparentar y presumir lo bueno que somos en algo, van perdiendo sentido conforme un ser microscópico nos va golpeando y enseñando, a través de la angustia, el estrés y el dolor; que la mayor parte de lo que nos rodea, y creíamos que nos era tan necesario, hoy resulta casi prescindible y lo único que realmente necesitamos es disfrutar la vida.

Hace unos días la atleta olímpica española Isabel Macías, subcampeona de Europa de 1500 en pista cubierta en Gotemburgo, en 2013, cinco veces campeona de España, maestra, periodista, entrenadora y madre, anunció, después de 20 años como élite, que dejaría de competir porque “no me merezco llorar más, no me merezco más sufrimiento... no necesito seguir sintiendo que debo hacerlo. Mañana volveré a correr, mañana volveré a buscar poner mi corazón a cien, pero desde mañana me calzaré cada día las zapatillas sólo porque es lo que yo quiero hacer”.

La pandemia impidió que Macías, de 36 años de edad, se despidiera en competencia, pero como explica en su carta de renuncia, “tras semanas pasándolo mal, tras la lucha angustiosa de las secuelas físicas que el confinamiento ha tenido para mí, la vida a veces decide por ti”.

Para los corredores amateurs, los simples mortales, este año tampoco habrá carreras presenciales; seguiremos entrenando en casa, corriendo solos en la calle o haciendo carreras virtuales. Será complicado seguir rigurosos planes de entrenamiento, así como cumplir grandes metas y objetivos. Ante este panorama, sería interesante plantearnos ir más allá de los números y las marcas y salir a correr con el único propósito de disfrutar, sin presión, sin ningún tipo de desafío que nos ponga en un lugar de exigencia o de obligación, estar en el “quiero”, y no en el “tengo” que salir a correr, tal y como lo expresa Isabel Macías. Correr porque nos gusta, porque nos hace tanto bien.

Imagínense tener cada mañana la oportunidad de caminar, trotar y correr disfrutando de las sensaciones, del placer que da el conectarse con el cuerpo y sintiendo que se tiene toda la vida por delante. Ya lo dijo Kilian Jornet: “No es más fuerte quién llega primero, sino aquel que disfruta haciendo lo que hace”. Gana el que más disfruta.

Ese es quizás nuestro gran reto y la gran enseñanza que nos ha traído este coronavirus: que si no dejamos de vivir tan de prisa y tan desconectados de nuestro espíritu, si no aprendemos a revalorar y a volver a jerarquizar nuestras prioridades en nuestro paso por este mundo, como lo hizo Isabel Macías, entonces no habremos aprendido nada.

 

POR ROSSANA AYALA
AYALA.ROSS@GMAIL.COM
@AYALAROSS1


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