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No sólo se trata de enjuiciar ex presidentes

La Suprema Corte de Justicia podrá o no darle la razón a AMLO, pero lo importante para él no será eso

OPINIÓN

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Mañana es el día. Mañana la SCJN decidirá la constitucionalidad o no de la consulta ciudadana para enjuiciar ex presidentes, propuesta por el presidente López Obrador.

La opinión de los juristas y constitucionalistas, ya la hemos escuchado y leído una y otra vez. De más está repetir el rosario de argumentos esgrimidos que desembocan en el mismo sitio: la consulta es inconstitucional. La opinión de la mayoría de expertos va en sintonía con el proyecto de sentencia propuesto por el ministro Luis María Aguilar, que califica de “concierto de inconstitucionalidades” en forma y fondo lo planteado por el Presidente.

Pero agotar la discusión en lo jurídico, en lo legal, es estrechar demasiado la conversación, olvidar qué mueve el ejercicio y cuál es el objetivo del mismo.

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Para algunos resulta inentendible: ¿cómo el Presidente quiere que se organice una consulta para llevar a juicio a los expresidentes? ¿Cómo preguntar a los ciudadanos si desean verlos en el banquillo de los acusados?

Para ellos resulta difícil, vaya, imposible de creer. La justicia, se repite casi a ciegas, es cosa de las Instituciones. La realidad es que no es así. No en un país como este, donde hace años la impunidad campea; donde 99% de los delitos no se castigan.

Así que aproximar la justicia, no es sólo un asunto de jueces e instituciones, sino un cambio cultural. Ahí está parte de la jugada del presidente López Obrador, además, claro, del ‘distractor’ que representa jalar el reflector de lo urgente —la crisis económica y sanitaria, marcadamente —a lo estratégico para él, su gobierno y su narrativa.

En México, muy pocos creen en la procuración e impartición de justicia, y es imposible no darles la razón: la justicia es para unos pocos, y la ley suele ser letra muerta. Sólo 11.6% considera muy efectivo el actuar de los Jueces y 9.0% el de los Ministerios Públicos, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2019 de Inegi).

Así que la consulta es, sobre todo, un simbolismo, un mensaje. Las instituciones deberán hacer su trabajo, y si hay delitos que perseguir, investigar y castigar, deberán actuar. Con o sin consulta. Una cosa no elimina o no debería eliminar la otra. Pero el hecho contundente es que, mientras que más del 80% de los mexicanos quisiera que los expresidentes fueran investigados (El Universal), no hay —ni ha habido— una sola indagatoria que, ya no digamos enjuicie, cite a declarar a un solo exmandatario.

La justicia, para serlo, también debe sentirse cercana, debe ser tangible para el ciudadano de a pie. Claro que detrás de la consulta, hay más que el deseo de justicia. Es obvio que existe toda una estrategia política del Presidente. Pero funciona y conecta, porque López Obrador lee dónde están los agravios acumulados hace décadas. Hacia allá deberían mirar también quienes tachan la propuesta solo de ocurrencia.

La Corte decidirá mañana y probablemente no dé la razón al Presidente, pero el mensaje sembrado ahí quedará.

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MANUEL LÓPEZ SAN MARTIN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN

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