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Qué hacer con la reelección

¿Y esto por qué es un asunto de todas y de todos? Porque debemos fomentar que esta posibilidad sea discutida entre la población

OPINIÓN

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El proceso electoral de 2021 será numéricamente el más importante que ha atravesado nuestro país y rumbo a ese ejercicio ha cobrado mucha relevancia la discusión de la posibilidad de que quienes hoy ocupan un encargo de representación popular puedan acceder de nueva cuenta a él sin la necesidad de renunciar prácticamente en ningún momento.

¿Y esto por qué es un asunto de todas y de todos? Pues porque debemos fomentar que esta posibilidad constitucional sea ampliamente discutida entre la población, que es la principal beneficiada o perjudicada por esta reforma constitucional. Para nadie es un secreto que el liderazgo político más importante del país es un juarista convencido de la NO reelección y eso genera de sí mismo una resistencia en la ciudadanía a aceptar esta nueva realidad por más legalizada que esté.

Les propongo que en la siguiente entrega abordemos el enfoque más “técnico” de la reelección, cómo opera en la vía jurídica y administrativa. Pero antes, me parece, debemos discutir en dónde debería radicar la toma de la decisión desde la perspectiva política y social. En este tema intervienen al menos tres protagonistas que disputan de alguna manera la legitimidad en la toma de decisiones: por un lado las y los aspirantes; si bien es cierto que quienes hoy ostentan un encargo de elección popular son quienes resultan beneficiados directamente por la reforma, no se puede negar que la decisión de tomar esta posibilidad puede incluir una realidad distorsionada de lo que pasa en su distrito o municipio; solía decir AMLO en las giras de campaña que el poder atonta a los inteligentes y a los tontos los vuelve locos; sería ingenuo pensar que una gran cantidad de los que aspiran no atraviesen alguna de las dos condiciones.

Por otro lado, están los partidos políticos que son quienes tienen también derechos de libre determinación y, por lo tanto, de decisión sobre qué perfiles son los más idóneos para presentar a la contienda; cualquiera podría pensar que los partidos sólo tomarían decisiones basadas en competitividad, pero nuevamente no es deseable ser cándido; a pesar del proceso de transformación que atraviesa el país en todas las fuerzas políticas, existen resistencias a dejar atrás los vicios del pasado, tristemente ningún partido se salva de señalamientos de ventas de candidaturas o de tráfico de influencias para llegar a ellas.

Y, finalmente, la ciudadanía, que es en realidad la más afectada para bien y para mal de las decisiones de los dos anteriores. Valdría la pena preguntarle a la población si conoce los logros de sus gobiernos municipales, las iniciativas o sentido de la votación de sus diputadas y diputados tanto en lo federal como en lo local. Este tercer elemento en realidad debiera ser el más importante a considerar y casi puedo asegurar que muy pocos de los suspirantes saldrían bien librados de una valoración de a quienes dicen representar.

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Por DANIEL SERRANO.
*Liderazgo político de izquierda en el Edomex
rcb