Un llamado a la fraternidad universal

A casi dos años de iniciada la Cuarta Transformación, tenemos:

Un Instituto Para Devolverle al Pueblo lo Robado en el que se robaron otra vez lo robado: robo al cuadrado.

Un presidente que elige la celebración por los 75 años de la ONU, organismo impulsado por los aliados al final de la Segunda Guerra, o sea de las personas que lucharon contra el fascismo, para hablar de Mussolini.

Un presidente que en la misma celebración, frente a los líderes del mundo, explicó que rifamos un avión presidencial que es como un palacio, y que ahora –sí: después de rifarlo– lo vamos a vender. Lo dijo en una silla dorada en un palacio. El Nacional.

Una secretaria de la Función Pública que tiene problemas para encontrar cierto tipo de bienes inmuebles no exhaustivamente declarados: los suyos.

Un zar anti pandemia que asegura que bajarle a los Doritos ayuda más a frenar al coronavirus que el uso de mascarillas.

Un aeropuerto perfectamente útil que fue suspendido para defender un lago que no aparece por ninguna parte, y una refinería perfectamente inútil a la que se le sigue metiendo lana a pesar de que, por la lluvia, quedó convertida en un lago.

Un grito de Independencia que se planeó como una fiesta popular, tuvo música como de fiesta popular, costó caro como una fiesta popular, pero no tuvo pueblo: no estaba permitido ir al Zócalo, por aquello del virus, y la música retumbó, marimba incluida, para nadie.

Una estrategia de “Abrazos, no balazos” contra la criminalidad que encabeza el ejército.

Una Comisión Nacional de los Derechos Humanos absolutamente novedosa que sigue una estrategia de cero pronunciamientos, salvo cuando se trata de cortes de carne.

Una buena cantidad de camas Covid vacías y una cantidad récord de personas muertas por Covid. [nota_relacionada id= 1256252]

Pero, ciudadanas, ciudadanos, les ruego que no caigamos en derrotismos; que no veamos el vaso como dice Rocío Nahle que se ve Dos Bocas apenas media hora después de un aguacero: medio vacío. 

Porque sí, tenemos todo lo antes referido y más, o sea: podemos ser ya –me permito usar el término clásico, usado a su vez por Jorge Castañeda recientemente–una república bananera, pero también tenemos un presidente que lo mismo en la reunión del G20, que en el grito del Zócalo, que en el video que hizo para felicitar a la ONU por sus 75 años, convoca reiteradamente a practicar la fraternidad universal. Bueno, en eso, sin duda, tiene razón. Uso esta trinchera para sumarme a su llamado: 

Países del mundo; lideresas, líderes del planeta entero: practiquen la fraternidad universal y no nos abandonen. Neta: solidarícense, que como pueden ver nos hace mucha, pero mucha falta. Por todo aquello que nos une, por todo lo que nos hace partes de un todo: no nos dejen. De veras, porfa, que no todo dependa de nuestro presidente. Nunca los hemos necesitado más. ¡Ayuda!

POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09
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