Gobernar desde el atril

Nadie en el gabinete es escuchado y nadie toma decisiones en el rubro de su competencia

Desde que llegó Andrés Manuel López Obrador a la presidencia se ha ponderado la lealtad ante la eficiencia en los puestos públicos. En repetidas ocasiones se menciona que para ser una persona servidora pública habrá de ser 90% honesta y 10% efectiva, pero la realidad rebasa a la retórica. Para ejercer una adecuada administración pública no basta con honestidad, hay que estar preparado en temas concernientes. Las y los expertos en administración pública dicen que la primera forma de caer en corrupción en un gobierno es cuando las personas servidoras públicas no cuentan con los conocimientos para el cargo.

Woodrow Wilson decía que la administración pública es la separación de la política y que, sin embargo, es la manera más visible, cotidiana y medible de hacer acciones políticas. La percepción de la población ante su gobierno se da en cómo se resuelven sus problemáticas a través de la educación, salud, seguridad, trámites administrativos, economía, etc., y la realidad, es que en México no se han resuelto los problemas que aquejan a la sociedad, este gobierno cuatroteísta pretende solucionar las cosas desde un atril en Palacio Nacional con frases y dichos fáciles.

Siguiendo con Wilson, decía que para hacer un gobierno fuerte y efectivo es necesario un equipo capaz alrededor del Presidente y este tendrá que escucharlo y hacer caso a sus indicaciones. Lo que vemos en el país es lo contrario, tenemos un mandatario que sólo escucha su voz y se mira en el espejo. Nadie en el gabinete es escuchado y nadie toma decisiones en el rubro de su competencia, los ejemplos son vastos. Si hoy levantamos un encuesta de conocimiento acerca de los titulares de las secretarías podríamos ver que la población no sabe quiénes son las mujeres y hombres a cargo de nuestro gobierno.

He expuesto en este espacio que el debilitamiento institucional de este gobierno es innegable, menor presupuesto para ciencia, persecusión a medios de comunicación que critican al Presidente, desaparición de programas como las estancias infantiles, caprichos en obra pública, falta de profesionalización, creación de institutos que no aportan, renuncias de personajes clave. La última renuncia fue la del titular del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado (Indep), Jaime Cárdenas, quien aludió a irregularidades en esta entidad, un instituto a imagen y semejanza del Presidente que no cumple con su objeto de creación.

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A Cárdenas se le suman otros titulares que intentaron alertar sobre asuntos importantes o contravenir al presidente como Carlos Urzúa, en Hacienda, Germán Martínez, en el IMSS, Josefa Gonzalez Blanco y después Víctor Toledo, en Semarnat, Jiménez Espriú en Comunicaciones y Transportes, Luis Calvo, director de juegos y sorteos de la Lotería Nacional un día después de la no rifa del avión. Todos acusando falta de visión en un proyecto integral. A diferencia de lo que el Presidente cree, no queremos que le vaya mal al gobierno, lo que queremos miles de mexicanas y mexicanos es una administración pública fuerte para que el país salga adelante y no se gobierne sólo desde las mañaneras.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR
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