Clínicas y hospitales públicos de 'primer mundo” (20)

De ahí que el añorado sueño de contar, o, mejor dicho, de ser atendido en uno de esos hospitales de “primer mundo”

Tal como ya hemos señalado, amable lector, y usted ya lo sabe, si no es que alguna vez los ha visitado, los hospitales de “primer mundo” existen en México desde hace mucho tiempo, solo que son privados. La única diferencia entre los públicos y los privados, es que éstos cobran por todo: estancia, alimentos, honorarios de los médicos, medicamentos, enfermeros, etc. Pero lo más importante y hasta paradójico, es que muchas de las veces, el médico que interviene a los pacientes de un hospital privado, es el mismo que labora en uno público. De ahí que el añorado sueño de contar, o, mejor dicho, de ser atendido en uno de esos hospitales de “primer mundo”, es posible si para ello se reestructuran los servicios médico-sanitarios y se concentran en un mismo lugar, lo más que se pueda. No es nada imposible.

Ahora que hay voluntad política para transformar a México, pero, sobre todo, en prevención a un colapso sanitario por el creciente y preocupante número de enfermedades crónico-degenerativas, que como ya hemos señalado también, en el sentido de que algunas ya son epidemias; y partiendo del precepto constitucional sobre el derecho a los servicios de salud, pero sobre todo, para una mejor atención y una administración más eficiente de los recursos para evitar dispendios y hasta corrupción, es necesario fusionar las instituciones como el ISSSTE, IMSS, SEDENA, SEMAR y PEMEX para que sea única. Al ser un derecho universal, lo correcto, lo más indicado es contar con una sola y sólida institución que preste los mismos servicios a todos por igual, es decir, que lo mismo se atenderá a un militar, a un maestro, a un trabajador, a un obrero que, a un empleado del Estado, incluso a los altos funcionarios públicos y a todo aquél que lo requiera, sin distinción ni clasificación laboral alguna. Las enfermedades no distinguen grados académicos ni situación socioeconómica y mucho menos posición política.

Pero, claro está, amable lector, que, tratándose de nuestra salud y bienestar de toda la familia, es necesario que entendamos, reconozcamos, y aceptemos, que no todo depende del gobierno federal, sino de todos sin excepción. Todo tiene un costo y requiere de sacrificios para lograr lo que se pretende, y en este caso de tratar de contar con mejores servicios médico-sanitarios con mayor razón. De ahí que, para lograrlo, será necesario, si no es que indispensable, además de esa reingeniería, esa reestructuración integral a la que nos referimos, que las cuotas correspondientes a cada trabajador-derechohabiente-sea incrementada proporcionalmente de acuerdo al salario en base a un estudio preliminar para saber cuánto más puede aportar. Debemos entender que es por nuestro propio bienestar y que no podemos exigir un mejor servicio, si para ello no aportamos lo suficiente para poder obtenerlo y aprovecharlo. Ojalá se entienda y no se malinterprete…

Desde luego que esta idea de contar con clínicas y hospitales públicos de “primer mundo”, fusionando las instituciones que prestan servicios médico-sanitarios, no es una ocurrencia ni nada nuevo, ya en otras ocasiones lo hemos manifestado y lo seguiremos haciendo. De hecho, amable lector, a menos que usted opine otra cosa, no tiene por qué haber varias clases de hospitales públicos, cuando todos sirven para lo mismo. Y se crea o no, por el solo hecho de pertenecer a otro sector de la población, de acuerdo al desempeño laboral, es decir, militar, maestro, obrero, etc. cada uno genera gastos infructuosos que merma la capacidad económica de la administración pública. Cada institución, tan solo por difundir y cuidar su imagen, o promocionar, tal o cual información con su logotipo, por ejemplo, despilfarra recursos millonarios que bien podrían servir para otras cosas. Continuará…

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POR DIEGO ALCALÁ PONCE

COLABORADOR

DIEGOALCALAPONCE@HOTMAIL.COM

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