México en la ONU... ni siquiera la Doctrina Estrada

En el discurso en la Asamblea General de la ONU no hubo pronunciamientos reales de política exterior

Con todo respeto, presidente Andrés Manuel López Obrador ¿para qué quiere una Secretaría de Relaciones Exteriores si no la usa?

Y no es que la Secretaría no haga esfuerzos por ser útil y el canciller Marcelo Ebrard no se mueva. Pero su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas deja la duda de a qué público buscaba dirigirse. 

O si trató de proclamar que México es una autarquía. 

Fue una pieza oratoria en la que no hubo pronunciamientos reales de política exterior, excepto para alabar el tratado con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y sólo fue una reiterada explicación de temas internos. El discurso hubiera sido perfecto ante cualquier público nacional, pero ¿ante la ONU? ¿de parte de un miembro electo al Consejo de Seguridad

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Y tal vez si la SRE hubiera tenido mano, pudiera haber sido otra cosa, pero al parecer no pudo, no quiso, o fue ignorada. El hecho es que a dos meses de su segundo año en el poder y más allá de los que se consideren sus aciertos o sus faltas, quedan tres puntos en claro:

Andrés Manuel López Obrador es el presidente de México. Sin discusión alguna. Es también, y de lejos, el más popular de los mandatarios mexicanos en los últimos 30 o 40 años.

López Obrador no sólo fue electo legalmente sino la coalición —que no partido— a su alrededor tiene una mayoría absoluta en todos los ámbitos: federal, estatal, municipal. 

Eso lo hace quizás el mandatario mexicano más políticamente fuerte en 50 años o más, y tanto gobiernos extranjeros como personajes domésticos están conscientes de esa fuerza.

Son muy pocos los Presidentes que en las condiciones de López Obrador mantienen una popularidad mayor a 50 por ciento, aún pese a situaciones que habrían golpeado con dureza a cualquiera de sus predecesores.

Pero también saben que la popularidad y la fuerza personal de López Obrador no son igualadas por la eficiencia de su gobierno. 

Y que no hay interés del gobierno en política exterior. Pareciera que el mundo y su creciente inestabilidad no existen.  Por lo menos, no mientras haya presuntos logros gubernamentales como el incremento en las remesas del exterior, que son más bien una señal de viejos problemas irresolutos del país. 

Nadie cuestiona las buenas intenciones de López Obrador, ni su fuerza. Pero la realidad externa es que para bien o para mal, no hay optimismo en las acciones del gobierno de López Obrador; según todos los datos, el país enfrenta una crisis económica que ya estaba en marcha a fines de 2019 y fue agravada por una pandemia de COVID-19 que sigue su desarrollo, al igual que los problemas de seguridad. Y no se ven posibilidades de recuperación antes de 2022.

El discurso de López Obrador ante la ONU fue optimista, pero más dirigido al público interno que a una comunidad internacional a la que no se hicieron propuestas.

Ni siquiera la Doctrina Estrada. [nota_relacionada id=1253835]

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX 

@CARRENOJOSE

rcb


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