Haub, In Memoriam

Haub, In Memoriam
Haub, In Memoriam

Leo un párrafo de la carta que me escribió hace diez años: “Mirar los timbres postales es siempre un placer para mí; Imagino quién podría haber mandado esa carta o esa tarjeta y, si la misiva vino del extranjero, entonces visualizo esos países foráneos, a su gente, su forma de vida y sus costumbres. Por cierto, he visitado todos los países “representados” por los hermosos timbres de correo que me has enviado y tengo deliciosos recuerdos de la mayoría de ellos -siendo México mi favorito-”

A Erivan Haub tuve la suerte de conocerlo en el 2005 al igual que a su maravillosa e inolvidable esposa Helga Otto. La última vez que platicamos, creo, fue en el hotel Alpenhof Murnau, allá en Baviera, a 40 minutos de Munich. Un bello pueblo con vista a los Alpes en donde vivió el famoso pintor Kandinski con Gabriele Münter.

Erivan Haub, portaba el traje típico de esa región de la que él se sentía tan orgulloso, pero ya iba en silla de ruedas y se le notaba que sufría con el tremendo cáncer que le había atacado. Aún así, era animoso, cordial y muy sencillo, a pesar de ser un billonario alemán fuera de serie y me platicaba de los sobres timbrados que cada año le mandaba yo de regalo. Era una forma de agradecer las innumerables atenciones que recibí de ellosal igual que muchos estudiosos ambientales de diversas partes del mundo. Juntaba, durante todo el año, todos los sobres de las cartas que recibía yo de México y de otros países y se las enviaba antes de navidad a su oficina del Grupo Tangelmann.

Nos veíamos cada dos años, más o menos, desde 2005 hasta 2018, en que finalmente murió en su inmenso rancho de búfalos, que fue uno de sus sueños cumplidos. Otro fue el de hacer una gran colección de relojes de bolsillo que hoy se subasta en millones de dólares y su insuperable colección de estampillas postales y sobres timbrados originales, que ha tenido que ser dividida, pues es de tal precio que difícilmente hay un filatélico que pueda comprar todo el paquete. De ese tamaño se las gastaba nuestro amigo Erivan.

En 1960 fue el sexto hombre más rico de los Estados Unidos arriba de Bill Gates, pero una crisis súbita en sus negocios lo hizo caer hasta el lugar 250 pero luego se medio recuperó, siendo un economista muy inteligente y trabajador y murió con una fortuna de 6.8 billones de dólares más o menos 121 mil millones de pesos. Lo que sería el presupuesto de todo el estado de Baja California Sur por 10 años, para que nos demos una idea.

Empero, las desgracias, nunca viene solas. Exactamente un mes después de que falleció Erivan, su hijo mayor y heredero Karl-Erivan Haub, fue a cumplir un compromiso que tenía en los Alpes suizos para participar en un evento de patrullas de salvamento, cerca de Zermatt en la montaña Matterhorn y allí despareció, quizá para siempre. Una desgracia para doña Helga perder en un mes a su esposo de toda la vida de 85 y a su hijo de 58 años. Para los numerólogos, cada cifra es capicúa de la otra y cada una de ellas suma el cabalístico 13.

Matterhorn

Pocas personas en mi larga existencia he conocido que apoyaran tanto los estudios ambientales y la recuperación de la naturaleza en todo el mundo y le agradezco mucho al Dr. Eckard Rehbinder ex director de la Universidad de Frankfurt que me haya brindado la oportunidad de conocer a esos amigos tan especiales.

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Hoy, ya se imaginarán lo que pasó. En la Corte de Distrito de Duisburg con el expediente 22 O 65/19, los dos hijos sobrevivientes de Erivan y los dos hijos sobrevivientes de Karl Erivan el desaparecido, junto con su “viuda” han iniciado discusiones feas por las enormes herencias. Lecciones de la vida. Saque usted inteligente y bella mujer sus conclusiones, las de usted agudo lector, las imagino. Ni hablar. Sprechen sie dutch?

POR RAMÓN OJEDA MESTRE
rojedamestre@yahoo.com
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