El Movimiento, la verdadera preocupación del presidente

El Movimiento, la verdadera preocupación del presidente

No es el COVID, los niños enfermos; tampoco que se encharque o se inunde Dos Bocas. Ni la economía del país que cae o los cientos de miles sin trabajo. Mucho menos el absurdo de ¡presumir a Mussolini! en la Asamblea de la ONU o los más de 60,000 muertos producto de la violencia. El único dolor de cabeza del titular del ejecutivo federal son las grietas en la 4T. Empezando por las que hay en Morena...

Olvidemos los dimes y diretes, lo que hacen y dejan de hacer los suspirantes a presidente y secretario general de dicho instituto político ; hagamos a un lado el análisis sobre quién es el mejor estratega o el menos sucio de los contendientes. Lo realmente importante producto del lodazal ocasionado por quienes compiten a través de sus alfiles por el control de dicho partido es lo que esto significa para el presidente de la República y lo que hará él —o dejará de hacer— para salvar esa estructura partidista.

En diversas ocasiones, el primer mandatario ha dicho que él no se meterá en la vida interna de Morena, sin embargo frente a los pleitos que solo se incrementan, cuesta trabajo pensar que se mantendrá impávido.

Ha labrado el camino a muchas candidaturas de Morena para acceder al menos a 10 gubernaturas de las 15 que estarán en liza en el 2021. Ya sea con sus constantes giras a dichos estados, a través de los programas federales (clientelares) dónde se enfocan o vía la visita del coordinador general de programas para el desarrollo, GabrielGarcía Hernández, a todas estas entidades para la entrega de recursos. Eso sin olvidar los mensajes diarios —sus mañaneras que, muy a pesar del INE, no dejarán de transmitirse en plena campaña— los cuales aseguran que, aunque él no esté en las boletas, sí aparezca en el subconsciente popular.

Todo lo anterior será en vano si las disputas internas —pero de sobra conocidas— de Morena ponen en riesgo miles, millones de votos. Si lo que construye uno, lo arriesgan los otros. Y YSQ lo sabe de sobra.

No es la oposición la que está ganando votos con propuestas interesantes ni la que hace frente a lo que ha sido la conducción económica / social / sanitaria / de seguridad del país. Es el mismo equipo interno el que está dinamitando el arrastre que tiene el titular del ejecutivo y el que le juega las contras.

Hay quien dirá que eso es consustancial a la contienda política, que es parte de la naturaleza de la ideología de izquierda (basta ver al PRD y sus múltiples tribus –algunas unipersonales- para creer lo anterior). Pero no es solo eso. Es también el afán del poder político y del manejo de la bolsa más importante y jugosa en términos económicos que ha tenido un partido político en cualquier momento de nuestra traqueteada democracia.

Lo que no entienden los hoy rijosos es que todo lo supuestamente ganado por el líder de la Cuarta Transformación a lo largo de 20 años, pueden perderlo por sus enemistades y puyas. Mostrar las inmundicias morenistas hará que la gente desencantada con este instituto salga a votar por otras opciones y que algunos de sus miembros se decanten por estructuras políticas alternas.

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Así, los pleitos internos son el dolor de cabeza y la única verdadera preocupación del habitante de Palacio. Su proyecto político se puede derrumbar “gracias” a sus correligionarios. Empezando por perder la mayoría del Congreso en el 21 y por descuadrar a sus posibles delfines para el 24.

¿Qué hará el primer mandatario para parar tanto encono al interior de su partido? Ya ha dicho que él se puede ir y fundar otro instituto político, pero no le dan los tiempos para el 2021. ¿Qué hará la oposición? Posiblemente una estrategia de “enamoramiento” de todos los desencantados de Morena y del actual gobierno. Ya van tarde. Siguen empantanados en el miedo y peleándose entre apoyar o no a FRENAA y el qué hacer con Felipe Calderón y con Ricardo Anaya.

En una de esas, quizá quien termine aglutinando a la oposición esté hoy en Morena y los críticos ni en cuenta. Goza de la confianza de Dante Delgado; dejo esa pista.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
veronicamaloguzman@gmail.com
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