La solución somos todas y todos

Hablamos de familias con carencias de vivienda, seguridad social, servicios públicos (red sanitaria, agua, drenaje), educación y salud

Hace un par de semanas, en el Congreso de la Ciudad de México recibimos a la titular del Consejo de Evaluación del Desarrollo Social de la Ciudad de México, Araceli Damián, quien expuso un hecho tan indignante como de urgente resolución: la mitad de las personas que viven en la capital del país sufre condiciones de pobreza.

Hablamos de familias con carencias de vivienda, seguridad social, servicios públicos (red sanitaria, agua, drenaje), educación y salud. Familias que representan 40% de la población, pero reciben únicamente 10% de los recursos que se generan, mientras que 10% de la población concentra más de la mitad de la riqueza.

No abundaré, pero esa riqueza no es producto del esfuerzo ni de consejos tontos como levantarte a las 4:00 am. Es resultado de la corrupción y el saqueo de las riquezas nacionales.

Recordemos que antes de que Salinas de Gortari asumiera la Presidencia, sólo una familia mexicana aparecía en una famosa lista de multimillonarios. Al término de ese sexenio en el que se privatizaron empresas paraestatales y se dieron concesiones a modo, teníamos más de 20 familias de multimillonarios.

Son fortunas que surgieron al hacer privado lo que era de todos, y de aprobar reformas a modo, como la que sumió en la precariedad a millones de trabajadores.

A esta situación se suma ahora la crisis sanitaria y económica que provoca la pandemia por COVID-19. El resultado: 61% de los trabajadores no gana lo suficiente ni para dar de comer a sus familias, lo que se conoce como pobreza laboral.

Actualmente, tanto el Gobierno federal como el de la Ciudad de México trabajan para erradicar esas condiciones de desigualdad que se generaron en los últimos 30 años, mientras también hacen frente a la pandemia.

Por ello, es indispensable que nos organicemos.

En Xochimilco, por ejemplo, estamos vinculando a las y los vecinos con productores locales. Así impulsamos la producción agrícola de nuestra demarcación, evitamos tratos poco justos e intermediarios, y garantizamos que las familias tengan las hortalizas necesarias para alimentar a los suyos.

Sabemos perfectamente que esta iniciativa no va a solucionar más de 30 años de saqueo y desigualdad, pero sí sienta las bases para que la propia comunidad reconozca que el trabajo colectivo es la solución ante problemas comunes, pues nosotros sólo los vinculamos, y son ellos mismos –vecinos y productores–, quienes organizan, montan y distribuyen. Es decir, el proyecto es suyo y de ellos depende su éxito y continuidad.

Hemos visto cómo la gente pasa de la apatía y la desconfianza, a la verdadera participación social.

Sí se puede, sólo tenemos que organizarnos y construir juntos la sociedad que queremos y merecemos, una más justa y en la que todas y todos podamos cumplir nuestros objetivos y sueños. [nota_relacionada id=1191495]

POR CIRCE CAMACHO BASTIDA

COORDINADORA DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO DEL TRABAJO EN EL CONGRESO DE LA CDMX

@CAMACHOCIRCE

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