La Institucionalidad en Morena

Hay aspirantes a la dirigencia de Morena que han hecho gala de su ignorancia y desconocen el funcionamiento del partido

Durante el proceso de renovación en Morena existe una referencia común entre su militancia, dirigencias e incluso entre los medios de comunicación: La institucionalidad. Militantes piden que se actúe con institucionalidad, dirigentes prometen actuar con institucionalidad y los medios dicen que Morena está en una crisis de o en vías de institucionalización.

¿Y esto por qué es un asunto de todas y todos? Pues porque en realidad el llamado a la institucionalidad no sólo es correcto, sino indispensable, aunque no está del todo claro que algunas y algunos de los aspirantes conozcan en realidad el significado del concepto o, peor aún, tengan la intención de comportarse de esa forma.

Hace una semana escribí sobre el deseo de que la “campaña interna” rumbo a la encuesta que definirá la presidencia y secretaría general de Morena fuera una posibilidad para provocar una profunda reflexión sobre el papel de los partidos políticos en el país y la distinción de Morena sobre el resto; sin embargo, en lo que va de las campañas internas hemos constatado un comportamiento francamente contrario. Apelando a que la institucionalidad va más allá del carácter normativo y administrativo, que incluso guía el actuar en función de principios y por supuesto del reconocimiento de las estructuras que integran una sociedad o este caso una parte de ella que es el partido Morena, quienes aspiran en su mayoría han hecho gala de su ignorancia, pero no de una conducta institucional.

En general, se exhibe desconocimiento sobre el funcionamiento del partido e incluso se ignoran hasta las funciones de los encargos para los que se están postulando.

Hemos presenciado vergonzosamente declaraciones de “rasuramiento” de padrón por quienes nunca se afiliaron al partido, que si bien son integrantes del movimiento como simpatizantes nunca se tomaron la molestia o nunca tomaron con seria institucionalidad revisar su situación en el partido. Hay incluso quien afirma ser militante de Morena por ser diputado de Morena, omitiendo mañosamente que fue postulado como externo a esa diputación.

Valdría mucho la pena que los aspirantes se pusieran a estudiar los documentos básicos o que el Instituto de Formación Política de Morena les dé un curso intensivo o les haga una evaluación para evitar confundir atribuciones y así evitar tantos disparates. Imagínese usted amable lector (muchxs que son militantes) que un aspirante anuncie que de ser presidente expulsará a otros militantes, como si tal circunstancia estuviera sólo en su voluntad y pasando por encima de la Comisión de Honestidad y Justicia que es el órgano jurisdiccional facultado para cancelar el registro a algún afiliado, justo por esos excesos los medios de comunicación afirman barbaridades como que la presidencia de Morena definirá las candidaturas. Ya que esto termine.

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POR DANIEL SERRANO

LIDERAZGO POLÍTICO DE IZQUIERDA EN EL EDOMEX

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