El virus que nos dejó sin oxígeno

Ya se cumplieron más de 6 meses desde que se dio el brote de coronavirus en México y hasta la fecha no hemos podido saber a ciencia cierta cuántos infectados hay en el país, por la falta de pruebas para Covid-19.

Las cifras oficiales del subsecretario Hugo-López Gatell aseguran que el virus ha cobrado la vida de poco más de 70 mil personas; que habrá más; que de no tomar precauciones el número de decesos se irá al alza.

Sin embargo, en los hospitales y centros de salud se vive una doble crisis, que acaba por trasladarse a las familias mexicanas que no cuentan con un servicio médico público, debido a que hasta ahora no se han comprado los medicamentos necesarios para atender la emergencia y en la fila siguen esperando urgentemente los pacientes niños que padecen cáncer u otra enfermedad crónico-degenerativa.

El coronavirus vino a evidenciar la crisis de salud que ya se padecía, pero hoy estamos en un escenario adverso; a 6 meses del brote no sabemos a ciencia cierta cuánto se ha gastado para enfrentar la pandemia, ni tampoco sabemos cuántos lotes de medicamentos se han adquirido para el tratamiento; cuanto se invertido en las campañas de salud para prevenir contagios; y qué ha pasado con las campañas de vacunación.

Los médicos, los que están al frente de esta situación son los que ven como las familias mexicanas se quedan en la ruina por tratar de salvar a su paciente; pero también me dicen que ante las pérdidas que han tenido de sus colegas, pocas plazas se han recuperado; los servicios de enfermería son limitados.

Pero vayamos a detalle, los pacientes que logran salvar su vida y se van a casa con tratamiento, no tardan en regresar al hospital, debido a que sus familias no soportan el gasto que implica terminar el tratamiento con medicamentos y oxigeno medicinal. Estamos hablando de un paciente que se ha recuperado de una neumonía atípica, gasta en promedio a la semana más 15 mil pesos.

La semana pasada le contaba en este mismo espacio, que las dos únicas empresas autorizadas en el país para comercializar oxigeno medicinal es Infra y Praxair,  está ultima que dirige en México Josue Lee; y corporaciones ante la demanda del insumo en casa, han elevado sus precios.   

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La Profeco, que dirige Ricardo Sheffiel Padill, reconoce que ambas empresas han elevado sus precios, pero el mercado manda, y poco se puede hacer, debido a que a mayor demanda del insumo, mayor es su precio; sin embargo, ¿quién ayuda a las familias, que por un tanque pagaban en promedio 3,500 al mes y ahora pagan hasta 6 mil?

Al menos, pronto sabremos la investigación de la COFECE, de Alejandra Palacios, respecto que inició hace dos meses por posibles prácticas monopólicas en el mercado de la producción, distribución y comercialización de oxígeno medicinal en México.

Pero este problema surge también porque la población necesita del insumo al no tener la atención integral en los espacios públicos, porque no hay lugar suficiente, también porque muchas familias optan por atender a sus pacientes en casa ante la indiferencia que siente de las autoridades de salud.

Si bien hay un sobreprecio en el costo del oxigeno medicinal por la demanda de pacientes, también por el pánico que ocasiona la desinformación por parte de las autoridades, en donde muchos mexicanos optan por comprar uno o dos tanques y los tiene en casa por si llegan a necesitarlo.

Es el mismo caso para la compra de medicamentos como la hidroxicloroquina, azitromicina y hasta la ingesta de dióxido de cloro, que ninguna de ellas ha demostrado ser eficaz para tratar ni acabar con el virus.

Por ello, la industria farmacéutica como la Canifarma que dirige Rafael Gual, ha puesto atención en la venta de dichos productos para evitar una contaminación en los precios.

Po lo pronto, esperemos que para el paquete económico 2021, veamos mayor atención social y que el aumento en el presupuesto para salud no se vaya más del 60% en pago a pensiones. ¡Uff!.

SE ACABA EL TIEMPO EN EL IMSS

Tic-tac-tic-tac, a la 4T se le agotan aquellos rasgos que presumía la hacían diferente a otras administraciones, se lo digo porque todo indica que en el IMSS aún no inician las investigaciones sobre el desempeño de Decoaro y Supervisión, a pesar de que hay sospechas por evasión en el pago de cuotas obrero-patronales mediante la falta de inscripción de todos sus colaboradores, además de que el porcentaje que sí inscribe estaría listado con un salario menor al real.

Resulta que el caso fue expuesto desde abril de 2019 a la Directora General de Incorporación y Recaudación, Norma Gabriela López, pero tras ser reiterado por la Unión Nacional de Trabajadores y Empleados de Limpieza (Unityel), ahora se encuentra en manos de la subdelegación 9 Santa Anita, parte de la Delegación Sur en Ciudad de México, lugar en el que se dice ya fueron recibidos documentos de sustento. Así, el sector se pregunta si ¿ahora sí comenzarán con las pesquisas al interior del Instituto que lleva Zoé Robledo?

POR ENGGE CHAVARRÍA
PERIODISTA
TWITTER @Enggechavarria
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