El arte de caer y levantarse con gracia

Caídas físicas, de salud, caídas de vendas en los ojos, caídas de imagen de personas, caídas de seguridad y confianza, y hasta caídas de veinte

El año pasado, durante dos días consecutivos, me caí tres veces lastimándome exactamente en el mismo lugar como si fuera una maldición: el pie derecho.

Caídas de todo tipo fue una absoluta constante en mi vida en los últimos dos años:

Caídas físicas, de salud, caídas de vendas en los ojos, caídas de imagen de personas, caídas de seguridad y confianza, y hasta caídas de veinte.

Y así como las caídas físicas producen torceduras, morados y dolores, las otras caídas también dejan pesares inevitables en el alma.

Dos años de acumular daños físicos y emocionales me tenían quemada. Por ello mismo, cuando surgió la oportunidad de poner un océano de por medio de todo lo que había vivido en los últimos meses, no tuve ninguna duda de que pegar el brinco era mi primer paso para empezar a sanar y levantarme de todas esas caídas que había sufrido.

Dicen que los procesos más arduos de superar son la muerte de un ser querido, la separación de una pareja y una mudanza

Hace un año exactamente me encontraba enfrentando esta tercera opción. Fue una mudanza sumamente fuerte porque no era solo irse a otra casa, era un cambio radical de vida y de país.

Sabía que no sería sencillo, pero era mi única ruta hacia la esperanza y eso me daba fuerza para ser valiente y seguir.

Llegué a Barcelona en un estado emocional bastante roto y con mucha necesidad de hacer limpieza profunda en muchos aspectos de mi vida. Necesitaba tiempo para mí, para mirar hacia mi interior y desechar todo aquello que me aturdía. 

Instalarme y adaptarme a la vida en esta bellísima ciudad fue como pan en mantequilla, fácil y rápido. Pero de mi proceso interior no puedo decir lo mismo.

La distancia ayuda a ver todo desde lejos, pero tenía tantos pedazos que recoger, tantas emociones que acomodar, que he tardado más de lo que yo pensaba.

Y ¿Cuánto tiempo más? ¡Pues el que necesite! 

La pregunta que se repite incesantemente desde que estoy aquí es:

“¿A qué te dedicas?” “Me dedico a mí” respondo siempre. Y ante tal respuesta sigue un: “¿Y qué planes tienes?” “¡Pues vivir!” digo ante la cara de desconcierto de quien me lo pregunta ¡Ojo! No es lo mismo preguntar en qué trabajas que a qué te dedicas.

Es curioso que la mayoría de la gente no sabe cómo reaccionar ante respuestas como las mías porque estamos acostumbrados a un ritmo desenfrenado de vida.

Al principio quería seguir con mi costumbre de ir a mil kilómetros por hora, me resistía a darme ese tiempo que me hacía tanta falta. Pero entendí que eso era poner curitas a heridas que no iban a cerrar sanamente.

Así que aquí estoy, agradecida con todas aquellas personas y situaciones que me hicieron caer e invertir mi tiempo en lo más valioso que puedo hacer aquí: Dedicarme a mí y ¡Vivir! [nota_relacionada id=1241123]

POR ATALA SARMIENTO 

COLUMNAS.ESCENA@HERALDODEMEXICO.COM.MX

@ATASARMI

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