Lecciones de la pandemia en materia energética

El reciente reporte Energy Outlook 2020 de la compañía británica BP, establece tres posibles escenarios del desarrollo energético global hasta el año 2050; con base en lo siguiente.

La pandemia del Covid-19 aún está en curso, por lo que no se puede calcular el impacto final sobre la economía y el sector energético; el mundo transita por un camino insostenible y su presupuesto de carbono se está agotando; la transformación de los mercados de energía está enfocándose en las renovables; y la demanda de los hidrocarburos continuará en las próximas décadas, aunque cada vez será más cuestionada.

Lo que en conjunto está cambiado la métrica para medir el éxito de las grandes petroleras, al pasar de la efectividad exploratoria para descubrir nuevas reservas, a convertirse en empresas integradas orientadas a ofrecer soluciones energéticas.

Bajo esta nueva visión estratégica, BP planea reducir su producción de hidrocarburos en un 40 por ciento durante la próxima década.

Este giro, en parte es resultado del impacto financiero del calentamiento global en las operaciones de los inversores; el creciente financiamiento público y privado con tasas promedio del 5 por ciento para proyectos de energías renovables, mientras que para los hidrocarburos son hasta del 20 por ciento; así como el trabajo a distancia, que afectará la movilidad basada en combustibles fósiles.

Pero algunas empresas, sobre todo de propiedad estatal que controlan el 50 por ciento de la producción mundial, como Saudi Aramco, mantienen firme sus proyectos, con la perspectiva de que el consumo se mantenga por décadas y una demanda creciente de petroquímicos.

El futuro de los hidrocarburos es un misterio sin definir; y no se prevé a largo plazo un aumento de la demanda en los escenarios de Energy Outlook 2020.

De transición rápida, proyecta la disminución de emisiones de carbono en 70 por ciento y la demanda de petróleo la ubica en 50 millones de barriles diario (MMbpd) en 2050; el escenario Net Zero, las emisiones de carbono se reducirán en 95% y la demanda de hidrocarburos en 25 MMbpd para 2050; y el escenario Business-as-usual, sin cambios relevantes, calcula para 2050 una reducción menor al 10 por ciento por debajo de los niveles de 2018, y la demanda de petróleo en 90 MMbpd.

La principal lección de la pandemia, radica en que es muy factible que nunca más se recuperen los niveles de consumo de 2019 con 100 MMbpd, considerado como el punto máximo de consumo petrolero que se esperaba hasta el 2030.

Por lo tanto, Rystad Energy calcula que quedarán sin extraerse, aproximadamente 282 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente; cantidad similar a las reservas comprobadas de Arabia Saudita. [nota_relacionada id=1235876]

Ante este panorama, México enfrenta un doble reto: intensificar la explotación de hidrocarburos a través del binomio Pemex-Privadas, usando todas las tecnologías; y apresurar el paso de la transición energética.

POR MANUEL RODRÍGUEZ
DIPUTADO FEDERAL
PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE ENERGÍA DE LA LXIV LEGISLATURA DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS DEL H. CONGRESO DE LA UNIÓN
lctl


Compartir