Las otras independencias

Hice un pacto conmigo misma de ser mi propia heroína; la mayor parte de nuestra libertad esta coartada en nuestra propia mente

Esta semana celebramos como cada año la Independencia de México. Pero diferente. En confinamiento, con una pandemia terrible, con un saldo de miles de muertos, con una gran crisis económica, política, social, sin fiestas, festivales de la escuela, y sobre todo  con una añoranza de aquel ambiente festivo que se sentía por todos lados.

Pensé en cómo nos enseñaron la historia de nuestra independencia en la escuela. Esta parte en particular que siempre me gustó mucho y  tuvo un gran impacto en mí, sobre todo la parte que incluye al grupo de  jóvenes cadetes del Colegio Militar que defendieron y murieron en la Batalla del Castillo de Chapultepec, los conocidos “Niños héroes”.  

Esa “leyenda” que marca que Juan Escutia, tomó la bandera de México y envuelto en ella saltó de la ladera del castillo con el fin de defenderla de las manos del enemigo, siempre me pareció un acto dramáticamente valiente. 
Mito o leyenda, quedó grabada en mí.   

En este 15 de septiembre tan diferente a los demás que he tenido la fortuna de vivir, reflexioné sobre la necesidad de ser nuestro propio niño héroe, nuestro propio Juan Escutia. Precisamente este día de la independencia de 2020 yo celebré  mi independencia personal con todos los privilegios y obligaciones que esto conlleva.

Hice un pacto conmigo misma de ser mi propia heroína.  Porque la mayor parte de nuestra libertad esta coartada en nuestra propia mente. 
En aquellas creencias, costumbres, reglas, “modales”, estigmas, clichés, impuestos de generación en generación.

Porque a veces resulta mas cómodo depender de alguien más que tomar las riendas de tu propia vida. A veces  es más cómodo no responsabilizarte por tus decisiones y hacerte la víctima de las circunstancias.  Sólo que un héroe jamás es una víctima. Para un héroe su independencia no es un capricho. Un héroe prefiere morir en la línea que someterse.

Y ese es el héroe que debes sacar, que habita dentro de ti.  Para eso es necesario despertar, incomodarte y  crecer. No importa en qué situación te encuentres en este momento, todo empieza en tu mente. 
Víctor Frankl, neurólogo y psicólogo judío, padre de la Logoterapia, que fue confinado en un campo de concentración Nazi, decía que podían hacer lo que quisieran con su cuerpo, pero que en su mente solamente él mandaba y ahí  era libre.

“La última de las libertades humanas es escoger la actitud de uno en cualquier clase de circunstancia”. Nadie puede quitarte tu libertad interior, tus sueños, tus ganas de progresar, tu espiritualidad, actitud,  tus metas, a menos que se los permitas. 
Así que tu decides, ¡te invito a dar tu grito de libertad! [nota_relacionada id=1248616]

POR BRENDA JAET
@BRENDAJAETK
eadp


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