México visto desde EEUU (I)

Preocupan los continuos cambios en las reglas y la situación de Pemex

Es sabido que no se puede resolver un problema sin reconocer primero su existencia, es decir, admitir la evidencia y evaluar objetivamente la situación.

En el caso de un país, la politización de los temas no ayuda. Si uno escucha a los funcionarios de gobierno o revisa el paquete económico para 2021 verá un México que choca con la propia información pública y las proyecciones de analistas. Y el problema del discurso oficial no es tanto convencer a los de casa, sino al resto del mundo y, particularmente, a nuestros socios comerciales e inversionistas.

En los últimos días, dos importantes documentos publicados en Estados Unidos hablan de México, de sus fortalezas y debilidades. Por la relevancia de la relación bilateral y el impacto en nuestro futuro, conviene saber cómo nos ven desde el sector público y privado en aquél país.

El primero es el informe del Departamento de Estado norteamericano sobre clima de inversión en México. Estos Investment Climate Statements son preparados anualmente por funcionarios y personal diplomático desplegado en 170 países, lo que les permite tomar directamente el pulso de la apertura hacia el sector privado. Son el insumo para las decisiones de inversión de empresas y negocios de todos los tamaños.

El informe señala que en 2019 México se convirtió en el mayor socio comercial de los EEUU que, a su vez, son la principal fuente de inversión extranjera directa para México. El intercambio bilateral creció 654% entre 1993-2019, mientras el PIB mexicano creció en promedio 2.34% en el mismo período, hasta el año pasado que se contrajo 0.1%.

La buena noticia es que, junto con Canadá, ambos países aprobaron el nuevo Tratado de Libre Comercio (T-MEC) que entró en vigor el 1º de julio, lo cual renovó la confianza para avanzar en la integración económica regional. La mala, sin embargo, “son los continuos cambios en las reglas, la precaria situación financiera de Pemex y la lánguida respuesta fiscal frente a la crisis derivada del COVID-19”. La baja en las calificaciones crediticias y la caída esperada para este 2020 no ayudan tampoco.  

En todo caso, la coyuntura negativa podría superarse. No así los factores estructurales. Y la conclusión del informe es elocuente: “La incertidumbre sobre el cumplimiento de contratos, inseguridad, informalidad y corrupción continúan frenando el desarrollo económico. Estos factores elevan el costo de hacer negocios en México”.

Todo lo anterior debería encender las alertas de este lado de la frontera. La entrada en vigor del T-MEC no va a generar resultados automáticos. Se requieren respuestas y garantías por parte del gobierno mexicano. Hechos y no retórica. De otra manera, vamos a ser el socio no confiable para los Estados Unidos.

Posdata.- En la próxima entrega hablaremos del estudio “Neighbor at risk” (Vecino en Riesgo), publicado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). [nota_relacionada id=1224408]

POR VERÓNICA ORTIZ ORTEGA

VORTIZORTEGA@HOTMAIL.COM 

@VERONICAORTIZO

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