Presupuesto para el campo, el pan nuestro de cada año

La propuesta del Presupuesto es por 334,875 millones de pesos de los cuales, el 31% se destinará al mismo tema de cada año

¿En México realmente es tan difícil fortalecer al sector agrario? ¿Resulta tan complicado entender que los programas para combatir la pobreza y la marginación desde la óptica neoliberal, solo contribuyen a generar más desigualdad?

Desde el Salinismo hemos planteado que no corresponde a la casualidad que el presupuesto destinado para el campo sea el menos beneficiado sino que se debe a toda una estrategia de los gobiernos y las transnacionales para beneficiar a unos cuantos. Sobre todo porque la realidad de cada año es la baja en la producción agrícola para hacer creer a todo mundo que las importaciones atraen mayores beneficios que la apuesta por la autosuficiencia alimentaria.

Sucede de la misma manera en este gobierno, a pesar del discurso de López Obrador, baste con revisar a detalle el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2021 entregado la semana pasada a la Cámara de Diputados por parte de la SHCP.

La propuesta del Presupuesto es por 334,875 millones de pesos de los cuales, el 31% se destinará al mismo tema de cada año: combatir la pobreza. De este porcentaje sobresale el componente Programa de Atención a la Pobreza en el Medio Rural, al que se le asignan 112,293 millones de pesos, es decir 95.5% al campo. Sin embargo, para el Ramo 8 Agricultura y Desarrollo Rural, el presupuesto es tan solo de 7,832.9 millones de pesos distribuidos en los programas Producción para el Bienestar (3,375 millones de pesos) para atender a 627 mil mujeres.

Con el programa Precios de Garantía a Productos Alimentarios Básicos o sea 2,192.3 millones de pesos, se apoyará aproximadamente a 66 mil mujeres; el programa Abasto Rural a cargo de DICONSA (unos 1,288.3 millones de pesos) contará con 15 mil tiendas DICONSA atendidas por mujeres. El resto de los recursos, 977.3 millones de pesos, corresponden a los Programas Fertilizantes y Programa de Fomento a la Agricultura, Ganadería, Pesca y Acuicultura. Por cierto en este rubro, la escalada de reducciones en el presupuesto continúa de manera alarmante para el sector, hoy se recurre más al asistencialismo que al fomento a la productividad, industrialización y comercialización, lo que termina beneficiando a los mismos de siempre y dejando sin verdaderas alternativas de crecimiento a los pescadores, en especial a los ribereños.

Con un presupuesto de esta naturaleza no existe forma alguna de fortalecer la economía de la población más vulnerable, mucho menos se logrará mover la economía “desde abajo” como lo afirma de manera constante Andrés Manuel López Obrador. Es más, ni siquiera se le da la importancia debida a temas trascendentales como la pandemia y sus repercusiones en el campo; este presupuesto cargado de mucho optimismo seguramente tampoco cumplirá con el principal objetivo que se plantea de blindar las obras y programas claves de la Cuarta Transformación. Las razones son muchas, pero de ellas hay una que destaca más: intentar depender de la producción petrolera como si nos encontráramos en la década de los años setenta.

Ahora bien, lo poco entendible de este proyecto de Presupuesto es que se busque transitar por la ruta menos adecuada y que no se aprenda la lección del presupuesto anterior 2020, donde quedó en evidencia que los programas, cuando menos los destinados para el campo, son un fracaso. Si se revisa este proyecto y se compara con el anterior, notoriamente se identificará que, al menos para el sector agropecuario, no existió valoración alguna que permitiera recomponer la estrategia. Por parte de la poderosa, justiciera y vengativa Secretaría de Hacienda, pareciera que este nuevo proyecto no es más que un refrito del anterior.

Ahora bien, sin soslayar en la importancia de programas como el de adultos mayores y los destinados para las personas con capacidades diferentes que en esta ocasión tienen un incremento presupuestal, se deja en claro que se impone la visión asistencialista sobre la necesidad de elevar el nivel de vida de los habitantes, sobre todo porque nuevamente se castiga severamente tanto a los Estados como a los municipios del país a los que nuevamente se les hace un recorte significativo como sucede con varias dependencias de gobierno y en organismos autónomos.

Diversos analistas y partidos políticos señalan los impactos negativos de este presupuesto, sin embargo pocos se refieren a los impactos que sufrirá el agro, por ejemplo el Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural, ha sido objeto de varios recortes en los últimos años, aunado a estos recortes, en 2019 y en lo que va de este 2020, no sólo se ha caído en un subejercicio “maquillado” de “ahorro” sino que además se han realizado una serie de modificaciones que afectan a la población campesina. Más grave aun para el agro: se eliminan para 2021 programas como el crédito ganadero a la palabra, desarrollo rural, vinculación productiva, fomento a la ganadería, fomento a la economía social, infraestructura rural, AGROASEMEX, así como la financiera nacional de desarrollo.

Las organizaciones campesinas, indígenas y demás sectores afectados nos vamos a enfrentar a un panorama más desolador que el de este año y del anterior, no se ve por donde el ejecutivo y la mayoría de MORENA le muevan un ápice al proyecto; empero, más allá del reclamo y la movilización que pudiéramos generar, la lucha por reorientar el presupuesto debe acompañarse de propuestas claras, lo que requiere la unidad de los sectores involucrados y la apertura de una ruta de diálogo entre organizaciones y colectivos que permita presentar una propuesta viable para presentarla a los legisladores. Esta línea de acción para nada debe ser bajo un sesgo político, mucho menos electoral, sino acorde a la realidad y a lo que requiere nuestro país para hacer frente a la crisis. Ojalá el ejecutivo y la Cámara de Diputados comprendan que el rumbo que marca este presupuesto, será demasiado abrumador para el campesino mexicano. [nota_relacionada id=1241606]

POR MARCO ANTONIO ORTIZ SALAS

SECRETARIO GENERAL DE LA COALICIÓN DE ORGANIZACIONES DEMOCRÁTICAS, URBANAS Y CAMPESINAS, CODUC A.C.

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