Frenar a Marcelo

En Morena no se juega sólo la dirigencia del partido, está en disputa la candidatura presidencial. No se define el 2021 electoral, sino el 2024. La pugna escala porque, más allá de buscar institucionalizar lo que no ha dejado de ser un movimiento, de darle cuerpo a lo que sólo tiene cabeza
–López Obrador-, la batalla es por la Presidencia.

Detrás de la aspiración de Porfirio Muñoz Ledo a la dirigencia y de Citlalli Hernández a la secretaría general, está el intento de un ala de Morena que busca detener la aspiración presidencial de Marcelo Ebrard que tiene en Mario Delgado un viejo amigo y aliado político.

La reyerta contra Delgado no es nueva. Al coordinador de la mayoría en San Lázaro, los radicales de su propio grupo han buscado elevarle el costo en votaciones y decisiones. Han tratado de generar desgaste para descarrilarlo en su camino a dirigir Morena, pues lo ven muy cerca de Ebrard.

Calculan que, desde la estratégica posición, podría pavimentarle el camino presidencial. Razón no les falta. Ambos son cercanos hace años, comparten proyecto e ideología.

Pero los ataques parecen no considerar que, hoy por hoy, Delgado y Ebrard gravitan en el ánimo del Presidente. Los dos han sacado lo que López Obrador les ha encargado. No muchos en la periferia presidencial pueden presumir lo mismo.

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La oposición a ese proyecto tiene varios rostros. El dirigente interino, Alfonso Ramírez Cuellar, que ha intentado reventar el proceso, aliado de la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján, que impugnó el método y decidió no participar, pues iba a una lucha perdida. Ambos, acompañados de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum. La pareja Sandoval-Ackerman, que intentó, a través del segundo, sabotear la elección de consejeros del INE. Un puñado de senadores, entre los que destaca Martí Batres, que ve un acercamiento entre Ebrard-Delgado y Ricardo Monreal. Los “radicales” más próximos al PT, que enrarecieron el ambiente en San Lázaro durante la renovación de la Mesa directiva para provocar un incendio a Delgado. En otras palabras, los “puros” que se ven dueños de la patente lopezobradorista.

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La contienda interna evidencia divergencias ideológicas, de intereses, y de método. AMLO es el pegamento. De doctrina, nada. Hasta ahora, sólo discursos y libros del Presidente, promesas de campaña y proyectos de gobierno. ¿Caben todos en Morena? Parece que no. ¿Se necesitan todos? Eso es otra cosa. Ahora, más que de izquierda o derecha, Morena es lopezobradorista. Alcanzó en 2018, pero si se quedan atorados en esa aduana, no habrá futuro institucional, sino competencia sobre quién heredará el legado del líder.

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-OFF THE RECORD: La candidatura ofrecida a Muñoz Ledo, antes fue puesta en la mesa a Martí Batres y Alejandro Encinas. Ambos, por razones distintas, decidieron no ir… Pocos apostaron por él cuando levantó la mano. Es quien más kilómetros ha recorrido estas semanas para reunirse con militantes y crece en las encuestas. Gane o pierda, avanzará. Gibrán Ramírez puso sustancia a la contienda.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN

lhp


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