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El último director de Pemex

"Sin dinero del gobierno Pemex no podrá pagar todo lo que debe en lo que queda del año"

OPINIÓN

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Pemex lleva años con problemas financieros. Su producción ha venido decayendo simplemente porque el petróleo fácil en México se acabó. A la fecha no se han descubierto, y es difícil que existan, yacimientos con las dimensiones y generosidad de Cantarell y Ku-Maloob-Zaap. El fin del petróleo fácil ha ido elevando los costos de producción que, aunque siguen siendo comparativamente bajos, ya no son los tres dólares por barril que llegó a costar Cantarell.

Al mismo tiempo, la empresa tiene una estructura administrativa cada vez más ineficiente como lo muestra la presentación a inversionistas de la semana pasada. Mientras que para Pemex los costos de venta, generales y administración (SG&A) representaron el 12% de sus ventas, para otras empresas petroleras estatales como Petrobras o Ecopetrol, representan el 10% y 7% respectivamente. Ni que decir de las grandes empresas privadas como Chevron, Shell o Exxon cuyos costos de SG&A fueron el 2%, 4% y 5% de sus ventas respectivamente.

Ante esta situación los flujos de operación de Pemex se han vendido deteriorando de forma gradual y en la primera mitad de este año presentaron un déficit de 1,649 millones de dólares. Esto, aunado a un aumento indiscriminado de su deuda en el sexenio anterior, ha hecho que Pemex enfrente un déficit de flujo de caja en lo que queda del año que ponen en duda su viabilidad financiera sin un apoyo sin precedente del Estado mexicano. Sin dinero del gobierno Pemex no podrá pagar todo lo que debe en lo que queda del año.

La realidad es que el gobierno no puede abandonar a Pemex a su suerte y correr el riesgo de que esta no pueda cumplir sus pagos de deuda. Esto tendría efectos sobre el resto de la economía mexicana y afectaría directamente al riesgo país y el costo de fondeo del gobierno mexicano. Para revertir esta situación, Pemex debe poner en marcha un plan de corto plazo y uno de largo plazo que le permitan seguir siendo viable financieramente.

En el corto plazo la clave está en corregir el rumbo en los flujos de efectivo. Para esto es necesario en primer lugar racionalizar su producción. Debe enfocarse en producir solamente en los campos que son rentables a los precios actuales – que siguen muy deprimidos – y abandonar la idea de producir más a como de lugar. En términos prácticos, esto representaría reducir la producción alrededor de un 25% para asegurar la rentabilidad de la producción. En segundo lugar, aunque parezca contraintuitivo, reducir la utilización del Sistema Nacional de Refinación. A mayor volumen de petróleo procesado, se tiene que incluir más crudo pesado y por ende se contraen los márgenes de refinación.

En el mediano plazo, Pemex tiene que reestructurarse para poder ser una empresa rentable. Todas las grandes empresas petroleras del mundo lo están haciendo y Pemex no puede ser la excepción. Petrobras está vendiendo sus refinerías, BP está en invirtiendo miles de millones de dólares en energías renovables. Pemex debe enfocarse en las actividades que le son más rentables, como producir en los campos que sabe explotar, y alejarse del resto de actividades donde simplemente no es rentable. Tiene que vender los activos, a empresas privadas o si se insiste a nuevas empresas estatales, usar esos recursos para pagar su deuda y enfocarse en ser rentable.

En el futuro inmediato, Pemex va a necesitar ayuda del gobierno, simplemente no hay de otra. Pero si la actual administración sigue las directrices planteadas en el memorándum del 22 de julio, el próximo Director General de Pemex podría ser el último.

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POR JORGE ANDRÉS CASTAÑEDA MORALES

COLABORADOR

@JORGEACAST

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