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OPINIÓN

El Marro, una lectura

En la captura del jefe del Cártel de Santa Rosa de Lima operaron eficientementelos servicios de inteligencia

OPINIÓN

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Créditos: FOTO: Especial

La detención de José Antonio Yépez Ortiz, alias El Marro, fue la noticia con la que amanecimos el domingo. A partir de ahí, fotos, videos y titulares de unos y otros por su captura. También muchas dudas de si el debido proceso ha sido violado y si en realidad esto significará la disminución de la violencia en Guanajuato o si ya habrá un nuevo líder de grupo o, aún peor, si la organización se partirá en grupúsculos aumentando las reyertas internas y la violencia.

Ninguna de estas preguntas es nueva. Las habíamos formulado con la captura de cabezas del crimen organizado durante los sexenios de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto. Ello sólo estaría indicando cuán poco ha cambiado la estrategia de combate a la inseguridad con la 4T.

Pero veamos lo positivo. En la captura de El Marro, jefe del cártel de Santa Rosa de Lima, operaron eficientemente los servicios de inteligencia de la SSPC, Ejército y la Marina. También el trabajo coordinado con las autoridades civiles, y ahí la labor conjunta entre la Federación y el gobierno estatal. Esta operación dejó de lado rencillas políticas, celos profesionales y dio buen resultado.

Ahora bien, las divisiones vinieron después, cuando, no obstante lo anterior, se pelearon entre ellos por ser el primero en presentar la información a la ciudadanía. Para el gobernador Diego Sinhue, el operativo es un tanque de oxígeno con el cual demostrar a su población que sí está haciendo algo contra la violencia, independientemente de la señalización constante de su fiscal en sentido opuesto.

Para el secretario federal de Seguridad, Alfonso Durazo, además de mostrar un trabajo efectivo con las fuerzas armadas, desdobló una operación con la cual él no buscó los focos de la publicidad política ni de la opinión pública en lo particular. Logró tan solo hacer su trabajo y eso, sobre todo si lo comparamos con otras autoridades (señaladamente a Hugo López-Gatell), se agradece. Demostró también que la política de “abrazos, no balazos” ha quedado superada; al menos en la práctica y eso ¡vaya que es ganancia!

Tristemente la detención de El Marro no es sinónimo de que se terminará la violencia en Guanajuato, como tampoco una oportunidad para el CJNG, con quienes pelean el territorio. Por el contrario, al quedar acéfalo el cártel de Santa Rosa de Lima se demostrará si éste lleva una administración con escalafones o si se iniciará una lucha para ver quien detenta el poder. En todo caso, se observará un incremento en la violencia en la entidad.

Ello no es razón, sin embargo, para que su captura no deba ser acompañada de una estrategia integral, tanto proactiva como responsiva, a la situación en Guanajuato. Esta deberá ser pensada en atención a grupos vulnerables, mayor seguridad, captura de otros miembros de ambos cárteles y una política incluyente de atención a las víctimas, de reconstrucción del tejido social y de integración a la economía de personas partícipes de estos grupos delictivos.

Eso sí, seguir pensando que sólo con las becas de “Jóvenes Construyendo el Futuro” o cualquier apoyo económico del gobierno de forma directa a los implicados se frenará la violencia, es mera ilusión.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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