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Con pies de plomo

López Obrador lo dijo ayer con claridad: los malos augurios por las diferencias ideológicas entre Trump y el Presidente de México han sido superados

OPINIÓN

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El presidente López Obrador lo dijo ayer con claridad desde Washington: los malos augurios por las diferencias ideológicas entre Trump y el Presidente de México han sido superados sin necesidad de enfrentamientos. Es claro que ambos han construido una relación que ciertamente ha sorprendido por la complejidad que tiene tratar con el presidente Trump. Andrés Manuel encontró la manera de convertir la relación política de mutua necesidad en una oportunidad: el tono amistoso de Trump y la cordialidad de López Obrador no dejan duda de ello.

La buena noticia es que el Presidente de México habló de la peculiar convivencia de nuestros pueblos, a veces vecinos distantes y a veces amigos entrañables, pero hoy unidos ante la oportunidad histórica de hacer del T-MEC una nueva oportunidad para fortalecer a la región. Sin duda, el futuro inevitablemente pasa por el entendimiento y la cooperación, por el respeto y la capacidad de diálogo de ambos pueblos. Como siempre, el presidente aprovechó para recordar la historia a partir de hechos que hicieron que ambos países fueran dignos vecinos en el presente; desde el pasado, López Obrador dibujó una importante señal sobre política exterior, no solamente enalteciendo el respeto como parte fundamental de la relación bilateral, sino también al resaltar que el destino será más próspero si la región trabaja en un marco de mayor colaboración e integración.

Trump, en medio de un álgido momento electoral, aprovechó para enviar señales a los más de 38 millones de paisanos que aportan al desarrollo de su país, y ambos mandatarios reconocieron el valor de los mismos en la vida de una nación tan diversa como Estados Unidos. Esta reunión, celebrada en medio de la mezquindad política en México e innumerables críticas a la visita de López Obrador a Washington, demostró que las mismas subestimaron el diálogo que existe entre los mandatarios, esperando quizás un mensaje muy alejado a la amistosa reunión que se celebró.

En los hechos, no hay relación más importante para México que la que tenemos con Estados Unidos. Hacia el futuro, la voluntad de ambos países, pase lo que pase electoralmente, está sellada como desde hace décadas por un destino económico compartido, por lo que en vías de la recuperación que tendrá que venir para la economía mexicana, el mensaje desde Washington es claro: fortalecer las cadenas productivas para volver a tener mayor incidencia en la economía global. Apostar por la ruptura y al enfrentamiento es un error; López Obrador, con pies de plomo, se plantó frente a Trump, con todas las historias detrás, y escribió con astucia un capítulo más de la relación bilateral. Lo que queda claro es que lo importante en esta compleja relación no son los mensajes ni las formas de los presidentes, sino la sociedad entre los países. De eso se trata el futuro. Tenemos que encontrar el mejor camino para fortalecer nuestras relaciones, por el bien de la gente en nuestros países y por el bien de la narrativa de futuro que tanta falta nos hace construir en México.

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POR JAVIER GARCI?A BEJOS

COLABORADOR

@JGARCIABEJOS

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