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El maravilloso amigo de Trump

OPINIÓN

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Lo que pasa en Estados Unidos tiene, inevitablemente, un efecto en el resto del planeta. El poderío económico, mediático, académico y militar hacen de la potencia norteamericana un foco de atención y una caja de resonancia. Su política se discute, replica y analiza en el mundo entero.

Donald Trump y sus formas son un claro ejemplo de esto. Desde su campaña por la presidencia, Trump ha inaugurado una nueva forma de entender y ejercer el poder en la que la discriminación, los insultos y las mentiras son aceptables. Los límites que la comunidad internacional se había autoimpuesto en las últimas décadas empezaron a resquebrajarse y, ante eso, el mundo ha adquirido nuevas dinámicas. Trump se ha convertido en un personaje frente al cual Jefes de Estado, países y partidos definen su propia identidad.

Angela Merkel ha sido abierta al respecto: “Firmemente me distancio de los comentarios racistas de Trump” ha dicho la canciller alemana. Justin Trudeau, primer ministro canadiense, guardó veinte segundos de silencio antes de responder su opinión sobre la forma en la que Trump estaba manejando las protestas contra el racismo en Estados Unidos, para terminar diciendo que era tiempo de escuchar y aprender sobre las injusticias que persisten. “Uno debe demostrar que no va a hacer pequeñas concesiones, incluso simbólicas” declaró  el presidente francés Emmanuel Macron sobre la poco amigable forma en la que se comportó con Trump durante su última visita a Francia.

Por temor o por convicción, los mandatarios mexicanos, en cambio, no han sabido marcar esas líneas. No lo hizo Peña y no lo está haciendo López Obrador… ni para defender a los connacionales que continuamente son agredidos, ni para tomar postura a favor de nuestros valores democráticos.  Apenas el domingo, Trump llamó a López Obrador su“maravilloso amigo” enrespuesta al Caucus Hispano en el Congreso, que había pedido que no se politizara la relación bilateral.

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La visita de AMLO a Estados Unidos será una muestra de apoyo a Trump en su campaña electoral, pero, más que eso, será una muestra de apoyo en su campaña cultural. Al día siguiente de que la Casa Blanca anuncie la salida definitiva de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (justo en medio de una pandemia) y dos días después de que Trump vaya a supervisarla construcción del muro fronterizo, López Obrador le da un espaldarazo.  México está tomando partido por quien lleva cuatro años dinamitando esfuerzos multilaterales, por quien lanza diariamente comentarios racistas y amenaza con iniciar guerras en Twitter. Por quien pone apodos a sus contrincantes, separa a los niños migrantes de sus padres y se burla de las personas con discapacidad. El encuentro entre los mandatarios es más que una reunión cordial entre socios comerciales. Será un mensaje para el mundo. En el nuevo arreglo internacional, nuestro presidente ha decidido ser el maravilloso amigo de Trump.

POR FERNANDA CASO
FERNANDACASO@HOTMAIL.COM
@FER_CASO

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