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EU-China: una competencia negativa

Ambos países parecen hallarse en los primeros pasos de un choque geopolítico, bautizado como "Guerra Fría 2.0"

OPINIÓN

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El 18 de junio de 2019, el presidente Donald Trump habló por teléfono con su homólogo chino, Xi Jinping, y le dijo que no condenaría una ofensiva en Hong Kong. El 1 de agosto, Trump dijo a la prensa que los disturbios en la excolonia británica fueron internos "porque Hong Kong es parte de China" y "tendrán que lidiar con eso ellos mismos. No necesitan consejos".

Hoy, 362 días después, su actitud es otra.

EU y China parecen hallarse en los primeros pasos de un choque geopolítico, ya bautizado como "Guerra Fría 2.0", una con acento económico, sobre todo comercial y tecnológico, que tiene reverberaciones en el resto del mundo.

Las dos partes tienen razones políticas internas propias. Trump enfrenta una muy difícil campaña de reelección y recurre al patriotismo, especialmente a partir de la actual pandemia de COVID-19, surgida en China; el régimen de Beijing no acepta por principio presiones internacionales y menos cuando se refieren a cuestiones internas, como los problemas con la minoría étnico-religiosa uigur.

El choque, sin embargo, ya ha tenido efectos en la economía mundial, afectada por el menor crecimiento de ambas potencias y en especial por el golpe del coronavirus a la producción industrial, agrícola y de servicios.

El gobierno Trump acusa abiertamente a China de responsabilidad en la irrupción mundial de la pandemia, que ha calificado como "el virus chino", pero desde un inicio manejó mal su política sanitaria. El régimen de Xi rechaza la acusación.

La semana pasada el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, anunció "el fracaso" de la política de compromiso con China, iniciada por el presidente Richard Nixon en 1974, y marcó el inicio de una apertura que llevó a un entrelazamiento económico que propició el desarrollo económico chino.

Pompeo exhortó a los países occidentales, a "las sociedades libres", a unirse para enfrentar a Beijing bajo el liderazgo estadounidense.

En otras palabras, la establecida superpotencia estadounidense trata de cerrar el paso a la naciente superpotencia china, que por su parte se comporta como tal y busca también asegurar su espacio geográfico aun si eso implica abrumar a países más pequeños en la vecindad.

Por lo pronto, las dos mayores potencias mundiales han comenzado con las clausuras mutuas de consulados y acusaciones de espionaje comercial y tecnológico en un juego geopolítico que lleva a EU a limitar la expansión tecnológica de China y a asegurar su apoyo a las naciones vecinas, mientras Beijing trata de adelantar sus propios intereses económicos, especialmente en las regiones productoras de materias primas, incluso América Latina. [nota_relacionada id= 1143116]

Pero en ese forcejeo no hay inocentes. Estados Unidos atacó en su momento a los aliados que ahora busca convocar; la China de Xi Jinping abruma a sus vecinos en su búsqueda de seguridad geopolítica. Aquellos son un mal conocido, China es uno que comienza a serlo.

Y ninguno de los dos sale bien parado de la competencia.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1

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