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El que a dos amos sirve…

El coqueteo que trae la 4T con el Partido Comunista de China le puede presentar un choque con la política exterior de EU

OPINIÓN

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Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump inició un enfrentamiento comercial con el gigante asiático con la intención de reducir el déficit comercial de Estados Unidos.

Aunque se alcanzó un acuerdo preliminar a principios de este año, sucesos recientes entre ambas potencias indican que la lucha por el poder se profundiza. Si esta tendencia persiste, el orden global estará conformado por distintas esferas de influencia y con dos bloques económicos ideológicos diferentes. Los países integrados al sistema internacional se verán forzados a escoger a cuál de los dos pertenecerá.

El trasfondo de esta guerra es una lucha ideológica para dominar el futuro del sistema internacional. China quiere establecer un orden que refleje sus intereses y valores, modificando las normas de gobernanza internacional para cambiar el balance de poder global a su favor. Su objetivo es ofrecer una alternativa a la diplomacia de EU que se ha dedicado a defender el idealismo del sistema democrático occidental.

En este contexto, México tendrá que ser cauteloso en su manejo con ambas potencias. AMLO ha dejado claro, con su cumplimiento a todas las peticiones unilaterales impuestas por Trump, que está dispuesto a ceder para mantener una relación estable con nuestro vecino del norte. Sin embargo, el coqueteo que trae la 4T con el Partido Comunista de China le puede presentar un choque con la política exterior del mandatario estadounidense.

China lleva más de dos décadas fortaleciendo su presencia en América Latina con el fin de desplazar el rol protagónico de Estados Unidos. El presidente Xi, con la nueva Ruta de la Seda, consolida los lazos comerciales y de cooperación en regiones emergentes por medio de inversiones en sectores claves para generar una dependencia de esos países con China.

En México, la inyección de capital proveniente de China ha incrementado sustancialmente desde 1999. Es cierto que la inversión del país asiático sigue siendo mucho menor comparada con la de EU. Sin embargo, las inversiones chinas en sectores de la industria mexicana marcan un acercamiento importante entre ambas naciones. Otro ejemplo de ello es el puente aéreo que ha enviado material médico chino para atender la pandemia en nuestro país.

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La Secretaría de Economía, a mediados de este año, anunció que se está considerando la posibilidad de firmar un Tratado de Libre Comercio con China. De lograrse, el gobierno mexicano debe de tener cuidado de no dañar su relación comercial con América del Norte, en particular porque AMLO acaba de realizar su primera visita al exterior para celebrar la entrada en vigor del T-MEC.

Estados Unidos y China buscan expandir su hegemonía mundial. Sus muestras de cooperación con regiones emergentes no son actos de caridad, forman parte de una estrategia para seducir a la mayor cantidad de países a que sumen a sus distintos proyectos ideológicos. Por su parte, México debe de actuar con prudencia, porque el que a dos amos sirve, con alguno queda mal.

POR LILA ABED
POLITÓLOGA E INTERNACIONALISTA
@lilaabed
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