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AMLO: candidato vs presidente

OPINIÓN

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Es sabido por todos que las y los candidatos a cualquier cargo público tienden a prometer más de lo que se puede cumplir. Sin embargo, lo del presidente cae en una serie de incongruencias graves, comparar a López Obrador en campaña vs Lopez Obrador en Palacio Nacional es un ejercicio que cada vez es más frecuente entre analistas, opinión pública y entre gran parte de la ciudadanía. Los resultados van más allá de promesas incumplidas o de una coyuntura, esta falta de consistencia entre el candidato y el tomador de decisiones, resulta preocupante.

Las banderas del AMLO candidato fueron muchas al pasar de los años, desde “al diablo con sus instituciones”, pasando por “la república del amor”, hasta llegar al avión que “no lo tiene ni Obama” o “regresaré a los soldados a sus cuarteles”, pero esa arca de Noé que construyó en la campaña de 2018, haciendo alianzas con personajes que ya estaban relegados a su oscura historia, lo ha puesto en varias encrucijadas. Así, el AMLO presidente mostró sus primeras incongruencias en distintos temas al proponer un gabinete bien dotado técnica y políticamente, pero solo para tenerlos como “floreros” y, cada uno de las y los secretarios de estado están para obedecer y no para aportar, no se les permite.

La primer renuncia por esta causa fue la de Carlos Urzúa, quien dejó la SHCP aludiendo a que el presidente no entiende los menesteres hacendarios, posteriormente han venido otras renuncias como la de Germán Martínez en el IMSS, Mónica Maccise al Conapred, Candelaria Ochoa de la Conavim y, el jueves pasado, Javier Jiménez Espriú, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, por un desacuerdo en la visión de actuación.

Esta última renuncia obedece a que el mandatario dio un golpe de timón a sus dichos en contra de la militarización del país y, por decreto, los puertos de todo el litoral mexicano serán controlados por la Secretaría de Marina. Instrucción que no pudo pasar por alto Jiménez Espriú y terminó por hacerle tomar la decisión de renunciar al cargo, no sin antes publicar una carta donde explica el porqué de su desacuerdo de arrebatarle el control civil al sistema portuario del país. En su lugar llega Jorge Arganis Díaz Leal, un perfil que le acomoda al centralismo presidencial.

Esta decisión no dista de lo dispuesto para la Guardia Nacional, aquella que nos dijeron que tendría mandos civiles y que reforzarían los temas de seguridad pública en todo el país, pero que, realmente es un cuerpo de las Fuerzas Armadas. Lo mismo pasará aun cuando ya fue nombrada Rosa Icela Rodríguez como Coordinadora General de Puertos y Marina Mercante Federal, y que por la vía de los hechos solo será una especie de vocera e informante para Palacio Nacional, puesto que las decisiones las tomará el Almirante Rafael Ojeda Durán.

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Así pues, de a poco López Obrador ha militarizado más al país que sus antecesores. En el gobierno de la 4T las Fuerzas Armadas no solo siguen fuera de los cuarteles, ahora realizan una serie de actividades que le corresponden a mandos civiles. Por instrucción de Trump, nuestro ejército realiza las tareas de migración en la frontera sur, también construyen aeropuertos, refinerías y trenes, incluso supervisan trabajos del Banco de Bienestar. Estas incongruencias entre el López Obrador candidato y AMLO presidente, nos tiene con un país inseguro, contraído económicamente, colapsado en sus sistemas de salud, y también militarizado.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

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