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El gobierno de los eufemismos

OPINIÓN

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Se lee con frecuencia que nuestro presidente, como los miembros del gabinete y los legisladores bajo su mando, son de hablar tosco, beligerante, impulsivo. Y pues sí. Digo, no cualquier jefe del ejecutivo insulta de manera frontal a la ciudadanía inconforme. Pero, repito, hemos cometido una injusticia, porque este gobierno usa los eufemismos como ninguno.

Sobran los ejemplos que ya me atrevo a llamar clásicos. ¿Cómo se dice llevar a la quiebra a la CFE, comprarle toneladas de carbón a un compañero de ruta y hacer que Pemex quede calificado como “basura”, luego de que perdió un récord de 35 mil millones de dólares? “Soberanía energética”. ¿Asistencialismo? Noooo: “transferencia de recursos”. ¿Un récord mundial de PIB negativo, otro también negativo de creación de empleos, dispendios en paraestatales inútiles, fuga de inversión y capital? “Economía moral”. Pero nadie como el subsecretario López-Gatell. ¿Reniegas del cubrebocas porque el presidente se niega a usarlo salvo cita con Trump? “No hay evidencia científica”, casi tan bueno como lo de festejar que no hay “saturación hospitalaria” cuando el coronavirus es ya la segunda causa de muertes en México. Pero hay dos invencibles. Tu estrategia nos tiene con 40 mil “lamentables defunciones”: “comorbilidad”.

En días recientes, sin embargo, al subsecretario le ha surgido una competencia muy seria. John Ackerman hace una berrincheta porque su candidata al INE hizo el oso en la entrevista y quedó fuera, y luego de la berrincheta llama a los diputados a echar para atrás el proceso, en ostentosa violación de las leyes. ¿De qué habla el senador Martí Batres? De “fortalecer la pluralidad del INE”. (Para cerrar la semana del Instituto, el consejero recién elegido Uuc-Kim Espadas, que no es por supuesto del aparto de gobierno, dijo que los consejos distritales, antes, eran una “merienda de negros”, pero rectificó brillantemente: “perdón, una merienda de afromexicanos”).

Lo que pasa es que donde manda capitán… Y es que nadie, pero nadie, puede competir en estas lides con el Rey León, el Mufasa de la 4T: el presidente. ¿Gastaste una fortuna en mantener el avión presidencial en un hangar gringo, dijiste después que ibas a rifarlo, luego que no el avión sino lo que costaba y gracias de antemano pueblo, para enseguida pasarle charola a los empresarios, paso previo a insistir con el tema en plena oleada de protestas feministas? ¿Que la rifa no va a dejar ganancias (Forbes)? ¿Que tuviste que traer de regreso el avión? “Se tiene que buscar la mejor opción”.

Termino con una convocatoria. Digamos que ese avión no lo compra nadie. ¿Cómo creen que termine? Esta vez sin eufemismos, por favor. Mi apuesta: sede de un plantón de la CNTE.

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POR JULIO PATÁN

COLABORADOR

@JULIOPATAN09

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