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Señales

Las personas están tratando de entender, entre el desempleo, la pobreza, la crisis sanitaria y las decisiones del gobierno

OPINIÓN

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En medio de la pandemia, la gente en todo el mundo está buscando señales que iluminen el camino del futuro inmediato. La esperanza de tratamientos efectivos y la vacuna corren en paralelo de las medidas para recuperar a la economía mundial, la cual parece empezar a dar señales de vida conforme en muchos países se han ido liberando las actividades. Aun así, el miedo de la gente ha tendido a relajarse, a pesar de los más de 615 mil muertos y 15 millones de contagiados.

Europa cerró estos días un capítulo más de colaboración y diálogo, bajo el liderazgo franco-alemán; se estableció un plan de recuperación que asciende a más del 7.5% del PIB europeo. El acuerdo ha dado optimismo al panorama para dar vitalidad a economías muy distintas, pero coordinadas bajo acuerdos fundamentales, mismos que podrían marcar la pauta del futuro de la globalización. Las democracias liberales europeas han apostado pragmáticamente por este Plan que genere dinámica común, lo que podría convertirse en un resurgimiento de la Unión Europea superado el Brexit y las propias dinámicas de países en el sur, quienes quizás habían comenzado a perder confianza en el modelo. Así, las señales desde Europa comienzan a mostrar que el cubrebocas y la política pública son parte fundamental de la salida al problema.

En Asia parecen tener bajo control la enfermedad, combinando disciplina y tecnología, lo que apunta ya a que sus economías, particularmente la de China, tendrán un desempeño sorprendente considerando que allí empezó la pandemia. En contraste, en nuestro continente Estados Unidos, Brasil y México enfrentan una pandemia que no cede y momentos políticos que han obligado a abrir las economías con el riesgo que implica hacerlo.

Las señales desde aquí son confusas y requieren entender de otra manera el momento. Trump, en medio de la crisis, busca su reelección en un panorama francamente complicado, mientras América Latina se apunta a ser la región del planeta que más lento regresará a la senda del crecimiento. Los gobiernos latinoamericanos no tienen recursos fiscales para enfrentar con mayor agresividad la crisis, y el atractivo de nuestras economías, frente a otros países emergentes, luce difuso y poco competitivo.

Las señales en nuestro continente son entonces contradictorias y por ende pronosticar la recuperación resulta muy complejo. Alrededor del mundo los países están mostrando su capacidad de resiliencia, pero el optimismo del futuro está íntimamente ligado a la percepción de la gente. Las personas están tratando de entender, entre el desempleo, la pobreza, la crisis sanitaria y las decisiones del gobierno, cuál es la expectativa que en el corto plazo habrá de guiar su confianza, y por ende el rumbo de la inversión y el consumo en las economías.

Como nunca antes las señales, esos breves y simples parpadeos que generan reflexión, tienen que irse moviendo en la dirección de una posible recuperación y reflejar que hay luz al final del camino. La responsabilidad colectiva invita a que no sean solamente las señales emitidas por los gobiernos las que nos den guía sobre el futuro, sino que desde lo más local, la familia y la más pequeña unidad económica, los guiños para salir adelante nos arrastren positivamente a todos.

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POR JAVIER GARCÍA BEJOS 

COLABORADOR 

@JGARCIABEJOS

FACEBOOK: JAVIER GARCÍA BEJOS

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