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Dejen crecer a la seguridad ciudadana

Crecer en capacidades de despliegue y no hacerlo en las de investigación y análisis, es hacer el trabajo a medias

OPINIÓN

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En medio de una atmósfera de polarización política, vale recordar que hay temas que jamás deben quedar en medio del fuego cruzado entre los detentadores del poder y quienes aspiran a él. Uno de esos es la seguridad ciudadana. Cuando eso sucede todos pierden. Todos perdemos.

Del aforismo a las consignas, de las frases hechas a los lugares comunes de la descalificación, el de la seguridad siempre será un tema atractivo; un arma en el arsenal de las falacias. Ya es momento de pensar cuántas derrotas nos deparan si no sacamos esta relevante función de la agenda de la denostación política y la reservamos para beneficio de muchas generaciones y no de la administración en curso.

México entra en una etapa de definiciones. Decidir con visión de Estado es imperante. Tenemos al enemigo bien identificado y ha dejado ver su rostro de las maneras más cruentas posibles. Lo mismo dejando municipios en la miseria y ríos de sangre, que atentando contra los valiosos mexicanos que les han hecho frente. Igual difundiendo videos, que amedrentando a las unidades de producción más modestas y a los más grandes generadores de empleos.

Los enemigos de la paz, los delincuentes organizados y sus aliados, en su afán de tener más dinero —porque es su motivación— no reparan en asesinar mientras el gobierno les ofrece alternativas para bien vivir. ¿Por qué no darles una buena dosis de política pública transexenal?

Más allá del debate sobre la militarización en curso o el desmantelamiento reciente de la Policía Federal, debemos hacer planteamientos que nos permitan construir una hoja de ruta a la anhelada paz y seguridad que nuestro país exige.

¿Estamos construyendo capacidades acordes al sistema de justicia penal como lo mandata el texto constitucional a partir de la reforma de junio de 2008, para evitar que los actos criminales más nocivos permanezcan impunes?

Las mejores prácticas en materia de investigación policial, las del FBI, por ejemplo, se apoyan en perfiles idóneos y bien remunerados. Los requisitos para ser agente especial son: tener entre 23 y 37 años de edad, contar con una carrera profesional y tres años de experiencia laboral. Su salario anual va de los 943 mil pesos a cerca de los tres millones brutos (datos del tabulador de 2018). Esto para fijar un parámetro.

Buenas investigaciones son más relevantes que ambiciosos despliegues en lugares de conflicto. Dicho de otra manera, el número de policías en una región por sí mismo no hace diferencia alguna, si no se apoya en grandes capacidades de investigación y análisis delictivo. Crecer en capacidades de despliegue y no hacerlo en las de investigación y análisis propias de la policía civil, es hacer el trabajo a medias.

Se debe invertir en mejores perfiles. Volver aspiracional la investigación de delitos y vivir dignamente de ello. En México, este desarrollo se ha interrumpido una y otra vez por cuestiones políticas, en detrimento de la consolidación del modelo eficaz que necesitamos. Urge retomarlo y pronto.

¡Dejen crecer a la seguridad ciudadana! [nota_relacionada id=1154962]

POR MANELICH CASTILLA CRAVIOTTO

COLABORADOR

@MANELICHCC

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